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Por nuestros pecados

¡Oh gloriosa virgen Catalina!, a medida que os consideramos reconocemos en vos a la Mujer Fuerte de los Libros Santos, el prodigio de vuestro siglo, la antorcha luminosa de la Iglesia, la criatura dotada de incomparables dones y que supo reunir las dulces y modestas virtudes de las vírgenes prudentes a la intrepidez y al valor de los héroes. Volved, os rogamos, desde el cielo, vuestros ojos sobre la barca de Pedro, agitada por la tempestad, y sobre su augusto jefe, que ora, vela, gime, exhorta, combate y espera. Mostrad hasta donde llega vuestro poder cerca de Dios, obteniéndonos a todos el celo para adelantar en las virtudes evangélicas, especialmente en la humildad, la prudencia, la paciencia, la bondad y la diligencia en la práctica de los deberes de nuestro estado.
Mantened la concordia de nuestra gran familia y convertid a la Fe a los incrédulos del mundo entero; obtened para nuestra patria la paz verdadera, es decir cristiana, para nuestra Santa Madre la Iglesia el triunfo completo sobre el mal, por la Verdad, el sacrificio y la caridad. Amén.



Santa Catalina de Siena. Terciaria dominica. Canonizada en 1461 por el papa Pío II. Proclamada Doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970. Patrona de las personas ridiculizadas por su fe.

Te pedimos, oh maravilloso portento de la Iglesia, virgen seráfica, Santa Catalina, que aceptes nuestras disculpas y nuestro amor en reparación por las blasfemias sobre tí proferidas por hermanos nuestros. Que nuestro amor por tu adorado Jesús remplace con su perfume, el olor de la inmundicia sobre tí vertida y sea el perfume de nuestro amadísimio Jesús el que hagas respirar a quien te ofende hasta su completa conversión. Amén.



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Última modificación el sábado, 28 de junio de 2014 a las 19:00:29 horas.



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