Si quieres ser fiel, sé muy mariano. Nuestra Madre – desde la embajada del Ángel, hasta su agonía al pie de la Cruz – no tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. Acude a María con tierna devoción de hijo, y Ella te alcanzará esa lealtad y abnegación que deseas. (San Josémaría)
María, Madre de Misericordia, cuida de todos para que no se haga inútil la Cruz de Cristo, para que el hombre no pierda el camino del bien, no pierda la conciencia del pecado y crezca en la esperanza en Dios, «rico en misericordia» (Ef 2, 4), para que haga libremente las buenas obras que Él le asignó (cf. Ef 2, 10) y, de esta manera, toda su vida sea «un himno a su gloria» (Ef 1, 12).


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