En el corazón ardía

Dice S. Juan de la ➕:

“En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
ni otra luz ni guía,
sino la que en el corazón ardía.”

¡¡En el corazón ardía!! ¿Arde nuestro corazón, mis amigos en Cristo? ¿Sentimos, deseamos, ansiamos quemarnos de AMOR? ¿O estamos impasibles leyendo la PALABRA que da Vida como si fueran palabras del montón? ¡¡Ayyy, Dios mío!! ¿Cómo vamos a crecer en Tu Amor y sentir el fuego que quema sin quemar en nuestro corazón?

¿Buscamos momentos de silencio y soledad para estar con quien nos AMA, abraza, enseña y nos hace suyos? O como los apóstoles, que lo tenían a su lado en la barca pero se alborotó el mar, se hundían y el miedo les pudo hasta el punto que desconfiaron de Él! ¡¡TENIÉNDOLO A SU LADO!! ¿¿También nosotros??

Vistamos nuestra alma con el precioso vestido de la FE VERDADERA Y PURA ❤️

Concha Puig

Acto de reparación (02/07/20)

Queridos en Cristo 🌹

Durante este tiempo, Amistad en Cristo no hemos dejado en ningún momento de Reparar y Adorar a nuestro Jesús amado, desde nuestros corazones en medio de esta pandemia terrible, con nuestros sufrimientos, penas y miedos. Y hemos visto desde muy cerca o vivido en primera línea, la desgracia y el dolor.

A los Pies de la Custodia todos unidos en un solo corazón, te Adoramos Dios nuestro y Reparamos las ofensas, ultrajes y blasfemias junto a María, José y nuestro Ángel Custodio.

  • Día: Jueves 2 de Julio
  • Lugar: Cripta de la Almudena
  • Hora:
    • 17:30h: Exposición del Santísimo, Sto. Rosario, Peticiones de Reparación y consagración al Corazón de Jesús.
    • 18:30h: Santa Misa, preside el P. José Antonio Iniesta

Te espero con la gran alegría del reencuentro y la ilusión de seguir avanzando juntos, en el santo Camino del AMOR 💞

Recordaremos de una manera muy especial, a nuestros familiares y amigos fallecidos durante la PANDEMIA.

Si queréis podéis mandarme el nombre de alguna persona fallecida… 😘

Cuerpo de Cristo

¡¡¡CUERPO DE CRISTO!!!

Tendríamos que arrodillarnos para hablar del CUERPO DE CRISTO.

Dice S. Agustín: “Si lo habéis recibido dignamente, vosotros sois eso mismo que habéis recibido”. Estas palabras son tan profundas… ¿Las vivimos? ¿Y meditamos? ¿Cada vez que nos acercarnos a la Sagrada Comunión? ¿Para abrir de par en par sin recovecos, nuestro corazón y nuestra alma para que viva en nosotros nuestro Jesús amado? Le preparamos un trono de amor, de entrega, de humildad, de esperanza de total abandono a ese fuego que consume sin quemar, que nos purifica para hacernos suyos y fundirnos en ÉL, saliendo de nuestro pobre yo para ser uno con ÉL. Sé TÚ mi yo, Jesús mío. Oh, amigos míos en Cristo, se estremece el alma, ¡¡tiembla todo nuestro ser tan pequeñito para abrirnos al AMOR DE LOS AMORES!! ¡¡A la Única Verdad, al Único Camino, a la Única Vida!! ¿Lo pensamos? ¡¡La ÚNICA VIDA!!

¡¿Viven nuestros Sacerdotes tal grandeza?! ¡¡Ellos otros Cristos!! Por eso se les dice: “Imitad lo que tocáis”. Tendrían que vivir en un continuo dialogo con Dios, para reflejar esa unión que Dios quiere, ¡¡pues les ha concedido un poder tan grande!! Ponen a Dios en el Altar y Jesús baja y se obra el mismo milagro de la Cena Eucarística, pues obran en su nombre, no son ellos.

Los Sacerdotes, ante tanto poder como Dios les da, deben ser los primeros Reparadores y Adoradores para así parecerse cada vez más a Jesucristo.

VIVA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR Y DE TODOS SEA AMADO, ADORADO Y DESAGRAVIADO 🔥

Concha Puig

El relativismo, veneno de nuestra sociedad

Por Beatriz Azañedo, publicado en Cathopic.com

Hay preguntas existenciales que están en el corazón de todos; a lo largo de la historia el hombre se pregunta acerca de los grandes temas que ocupan una preocupación en nuestro corazón: el sentido de la vida, la belleza, la felicidad, el bien, la muerte, el amor, la búsqueda de la verdad… Y cómo las respuestas a todas estas preguntas están en Dios porque Él es la Verdad.

Con frases que estaremos muy acostumbrados a escuchar, del estilo: “es que es mi verdad, no la tuya”, “es que yo lo veo así”, “es que es mi realidad”, podemos tener grandes dudas sobre si verdaderamente el hombre actual está en esa búsqueda de la verdad o ha decidido retirarse de la lucha. Por no hablar de la cantidad de “fake-news” que nos llegan… nos podemos preguntar seriamente si en el siglo XXI hay alguien que busque la Verdad. O que reconozca por lo menos que la verdad existe y que es posible conocer su belleza.

El problema de base es creer que no existe una única realidad fuera de nosotros, sino que hay más de una y es nuestro pensamiento el que la crea. Ponemos por delante nuestro pensamiento, como si este fuera previo a la realidad y el que la configura. Cuando es al revés: la realidad está ahí fuera y somos nosotros quienes la pensamos. Si fuera al contrario, nos crearíamos una realidad ficticia en la que todo podría ser posible: yo pienso la realidad y por la tanto “la configuro”, la modifico según mi interés. La consecuencia de esto son las miradas parciales, y así desaparece la verdad.

No reconozco que la realidad es un Don, es un regalo que Alguien ha puesto a mi disposición para que sea ahí donde busque la verdad, donde busque a su Creador.

Jesucristo, “luz de los pueblos”, ilumina el rostro de su Iglesia.

MC 16, 15 

Porque es en la realidad donde se da nuestro encuentro con Dios, en los sacramentos y en el amor al prójimo.

Aceptar que hay una sola realidad es el primer paso para buscar esa verdad. ¿O acaso no sería contradictorio que hubiese muchas verdades en una única realidad? Por poner un ejemplo, la ley de la gravedad es verdad y se aplica a todo.

“Mi verdad”, “tu verdad”, son síntomas de una sociedad enferma, junto al escepticismo de pensar que no existe ninguna verdad, y que todo se reduce a meras opiniones. Y entonces, nos preguntamos qué es la verdad (confío en que hay mucha más gente en esta búsqueda de lo que parece), y si es posible conocerla.

La verdad es asequible; y, en última instancia, la verdad no es algo, es alguien, y ese alguien es Jesús el Cristo.

VERITATIS SPLENDOR. CFR. JN 14, 6

La verdad tiene un nombre y es Jesús de Nazaret.

¿Reducimos nosotros la Verdad a opiniones por miedo a qué nos dirán? El creyente tiene que ir contracorriente, su corazón se lo pide. Sin caer en fariseísmos, siempre con misericordia, sabiendo que una forma de darla a conocer también es con el ejemplo y la entrega a los demás.

El esplendor de la verdad brilla en todas las obras del Creador y, de modo particular, en el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.

VERITATIS SPLENDOR. CFR. GN 1, 26

San Juan Pablo II en su carta encíclica llamada Veritatis Splendor, nos dice que el hombre es tentado continuamente a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero y dirigirla a los ídolos, cambiando “la verdad de Dios por la mentira”; de esta manera, su capacidad para conocer la verdad queda ofuscada y debilitada su voluntad para someterse a ella. Y así, abandonándose al relativismo y al escepticismo, busca una libertad ilusoria fuera de la verdad misma. 

El relativismo actual de “toda da igual”, “mientras a mí me vaya bien no me importa”, nos aleja mucho de la verdad, de la belleza, de nuestra condición de hombres. Nos lleva al individualismo, al egoísmo y a ponernos a nosotros en primer lugar. Cuando para alcanzar la felicidad lo primero de todo es poner a Dios.

Lo primordial es estar siempre dirigido o apuntado hacia algo o alguien distinto de uno mismo.

VIKTOR FRANKL 

Si se lo pedimos, Jesús iluminará con su Gracia nuestra inteligencia y voluntad para llegar a conocer la verdad, para vivir en ella. Caminar junto a Él es el camino para vivir en la verdad.

Debemos aumentar siempre nuestra cercanía con Jesús, no tenemos que caer en una postura de conformismo cristiano, pensar que tenemos la verdad y que nosotros estamos fuera de esta mentalidad relativista.

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Amar a Dios sobre todas las cosas

Por Beatriz Azañedo, publicado en Cathopic.com

Cuántas veces habré sido el personaje bíblico de Marta, y llenando el día de mil cosas, llega la noche y caigo en la cuenta de que no he reservado ni un rato para el Señor.

En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. En cambio, Marta estaba atareada con todo el servicio de la casa; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me ayude». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y no se la quitarán.

LC 10, 38-42

Marta nos puede recordar a cuando estamos apurados, angustiados, con mil asuntos en la cabeza y casi sin tiempo para nada, preocupados por lo inmediato, por el aquí y el ahora, por lo material, sin dejar un espacio a tener una mirada de belleza, sobrenatural, con un horizonte.  Sigue leyendo

La mujer adúltera perdonada

¡¡¡Qué bonito Evangelio el de la mujer adúltera perdonada por Jesús!!! ¿Quién no se conmueve viendo tu delicadeza, Señor? Quien lo lea y medite, ¿cómo no dirá esta oración con la misericordia de Jesús y unido a su caridad tierna, compasiva y comprensiva?

Te pido, Dios mío, por todas esas pobres mujeres maltratadas, burladas, poco o nada valoradas por sus maridos, que por falta de AMOR han caído en el pecado del adulterio. ¡¡¡POR FALTA DE AMOR han buscado amor!!! Mientras el mundo las juzga con dureza, y a veces los familiares miran hacia otro lado, señalándolas con desprecio y erigiéndose ellos en cumplidores religiosos, sin comprenderlas, casi escupiéndolas, TÚ, Jesús mío, les abres Tu Corazón y las miras con un Amor tan grande que si pudieran verlo, su corazón vibraría para ir al ÚNICO CAMINO, LA ÚNICA VERDAD Y LA ÚNICA VIDA.

Por ellas, mis amigos en Cristo. Señor, que vuelvan a Ti, que busquen Tu Amor, que se refugien en Ti… ❤

En la columna del pecado mi Buen Jesús atado

En la columna del pecado mi Buen Jesús atado… Su cabeza levantaba y a todos con Amor miraba, pero a su pecho caía, sufría solo su agonía… Sus manos no intentaban aflojar las ligaduras, con humildad aguantaba por todas sus criaturas… En la columna del pecado, mi Buen Jesús atado… A chorro su Sangre caía y así regaba la tiranía, abonar la tierra quería, para que un día el fruto de AMOR se extendiera. El cansancio lo invadía que sólo el AMOR sostenía.

Allí sus ojos elevaba donde su Madre se encontraba… En su corazón descansaba… y Ella allí lo veía… en la columna del pecado a su Hijo amado atado… y su Jesús sentía que el Corazón de su Madre, oración al Padre hacía. Sufriendo mil torturas en la columna del pecado mi Buen Jesús atado… golpes que recibía con atrocidad y malicia a la Bondad más Pura, a la Santidad única… ¿Pero no veían que por ellos mi Jesús sufrías? Sus almas estaban ahogadas por la blasfemia que mata…. y así fieras se tornaban y con mi Jesús se ensañaban.

Con espinas diseñaron una corona que en su cabeza Santa clavaron, llagando a mi Jesús Amado, macerando su Cuerpo Santo… En la columna del pecado mi buen Jesús atado… muriendo poco a poco por sus hijos tan amados.
En la columna del pecado mi Buen Jesús atado.

Miradas de perdón que el odio del pecado no veía, latidos de Misericordia que el gentío no oía… Sobre la Cruz elevado, clavado sin compasión, mi Buen Jesús amado. Perdón, Señor, Perdón.

Concha, para Amistad en Cristo

La Verónica, valentía de una mujer

Por Beatriz Azañedo, publicado en Cathopic.com

Seguro que muchos de vosotros os habéis encontrado en la situación de ver a alguien en peligro, llorando, o caído en el suelo… y habéis sentido un impulso tan fuerte dentro de vosotros para ir a ayudarle que nada ni nadie os ha podido frenar.

Pues esto le pasó a aquella mujer que recibió el nombre de “la Verónica” cuando vio a Jesús sufriendo en su camino al Calvario.

No le importaron los soldados que rodeaban a Jesús para que nadie se acercara a Él, ni tampoco la paró el hecho de que la tradición judía prohibiera llorar por los condenados a muerte. Su amor era mucho más fuerte.

Seguramente sería una de aquellas mujeres que llevaba tiempo siguiendo a Jesús y escuchando su palabra. Triste, sufriendo por su Señor, seguía a la muchedumbre que se dirigía al Calvario para su crucifixión. Vería de lejos a su Santa Madre y a María Magdalena llorando, pero consoladas. La Virgen sabía la belleza que había detrás de todo esto.

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Un muro de amor

 

Veo que todos en este mundo, íbamos patinando cuesta abajo, ¡hasta que de pronto se levantó un MURO ante nosotros que nos obligó a frenar en seco! Ese MURO, es el AMOR de Dios, que nos habla, nos abraza para que entremos de lleno sin medias tintas en su Corazón en su AMOR. Venid a Mí todos los agobiados, tristes, desesperados, enfermos, despistados, abandonados, pecadores, ¡¡TODOS!! ¿No veis cuánto os AMO? ¿No me oís cómo os hablo desde la Cruz con locura de Amor? A todos mis amigos en Cristo con María, y os llevo hacia un Nuevo Amanecer. Pido que el mundo entero mire a mi Corazón y al de mi Madre.

No desviemos nuestra mirada, mis amigos en Cristo, de Él, no nos miremos entre nosotros, dejemos el “yo sé más, yo puedo más, lo mío es mejor”. Yo, yo, yo…

Que el Espíritu Santo nos abrace a TODOS y si alguno se escapa, no te quiere Dios mío, nosotros te amaremos con el latir de todos los corazones que no te aman y REPARAREMOS por los que no Reparan. Dios es el Camino, la Verdad y la Vida, ahí está la LIBERTAD DEL HOMBRE 🔥