Comentario al Evangelio del Domingo 6 de noviembre

Qué alegría cuando me dijeron vamos a unirnos todos alrededor de tu altar, Jesús amado, a nuestra cita semanal…pidiendo los unos por los otros. Llenémonos del amor de Dios, pensemos y meditemos lo que hoy nos dice su palabra, tengamos silencio interior, preparemos nuestra alma para recibir a nuestro Rey Adorado. Fijaros los saduceos y fariseos se llevaban mal porque unos creían en la resurrección y los otros no, pero se unen solo para atacar a Jesús. Te pedimos hoy Señor que siempre te seamos fieles.

Pedimos a San Juan Pablo II, que hoy se celebra su primera visita a España, por todas las diócesis de España y del mundo entero.

Con nuestra Madre, San José y nuestro Ángel Custodio. Gracias y perdón.

Concha Puig

Evangelio (Lc 20,27-38)

Se le acercaron algunos de los saduceos —que niegan la resurrección— y le preguntaron:

—Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si muere el hermano de alguien dejando mujer, sin haber tenido hijos, su hermano la tomará por mujer y dará descendencia a su hermano». Pues bien, eran siete hermanos. El primero tomó mujer y murió sin hijos. Lo mismo el segundo. También el tercero la tomó por mujer. Los siete, de igual manera, murieron sin dejar hijos. Después murió también la mujer. Entonces, en la resurrección, la mujer ¿de cuál de ellos será esposa?, porque los siete la tuvieron como esposa.

Jesús les dijo:

—Los hijos de este mundo, ellas y ellos, se casan; sin embargo los que son dignos de alcanzar el otro mundo y la resurrección de los muertos, no se casan, ni ellas ni ellos. Porque ya no pueden morir otra vez, pues son iguales a los ángeles e hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Que los muertos resucitarán lo mostró Moisés en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. Pero no es Dios de muertos, sino de vivos; todos viven para Él.

Comentario al Evangelio del Domingo 23 de octubre

Domingo del Señor 

“¡Qué alegría cuando me dijeron vamos!” a nuestra cita semanal a encontrarnos todos unidos alrededor del altar para pedir los unos por los otros. Qué maravilla Señor, es una forma de practicar la humildad. El evangelio de este domingo pasado lo dice muy claro, por eso Jesús tiene que reinar nuestro corazón en nuestros pobres corazones. Entonces Él será nuestra humildad, nuestra santidad. Desde la cruz ¿qué nos enseña? Desde el Sagrario ¿qué nos enseña? Nos unimos al grito del publicano “Oh Dios, ten compasión de este pecador”… Mira Jesús amado qué pobrecitos somos, te damos nuestra pobreza… Tuyos somos. Gracias por amarnos tal como somos. Junto a nuestra Madre, San José y nuestro Ángel Custodio. “Santo, Santo, Santo”. 

Concha Puig

Evangelio del Domingo 23 de octubre 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 18, 9-14 

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:

«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:

“¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:

“Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.

Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra de Dios

La mujer adúltera perdonada

¡¡¡Qué bonito Evangelio el de la mujer adúltera perdonada por Jesús!!! ¿Quién no se conmueve viendo tu delicadeza, Señor? Quien lo lea y medite, ¿cómo no dirá esta oración con la misericordia de Jesús y unido a su caridad tierna, compasiva y comprensiva?

Te pido, Dios mío, por todas esas pobres mujeres maltratadas, burladas, poco o nada valoradas por sus maridos, que por falta de AMOR han caído en el pecado del adulterio. ¡¡¡POR FALTA DE AMOR han buscado amor!!! Mientras el mundo las juzga con dureza, y a veces los familiares miran hacia otro lado, señalándolas con desprecio y erigiéndose ellos en cumplidores religiosos, sin comprenderlas, casi escupiéndolas, TÚ, Jesús mío, les abres Tu Corazón y las miras con un Amor tan grande que si pudieran verlo, su corazón vibraría para ir al ÚNICO CAMINO, LA ÚNICA VERDAD Y LA ÚNICA VIDA.

Por ellas, mis amigos en Cristo. Señor, que vuelvan a Ti, que busquen Tu Amor, que se refugien en Ti… ❤