Cinco visitas al Santísimo

 

Primera visita

eucaristia_150Os adoro profundamente, oh Jesús mío sacramentado, y os reconozco por verdadero Dios y verdadero Hombre; con este acto de adoración es mi deseo suplir la tibieza de tantos cristianos que, al pasar por delante de vuestros templos, y aun muchas veces estando delante del Sagrario donde os dignáis permanecer continuamente con amorosa impaciencia de comunicaros con vuestros fieles, ni siquiera os saludan, y con su indiferencia muestran estar, como los israelitas en el desierto, hastiados de este maná celestial.

En desagravio de tan culpable tibieza, os ofrezco la sangre preciosísima que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente, en ella, repito una y mil veces:

Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Segunda visita

langelodelleucaristia_150Os adoro profundamente, oh Jesús mío, y creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento, y con este acto de adoración es mi deseo suplir la ingratitud de tantos cristianos que, al veros llevar a los enfermos para ser su Viático en el gran viaje de la eternidad, no os acompañan y apenas si se dignan honraros con un acto externo de adoración.

En desagravio de tanta frialdad, os ofrezco la Sangre preciosísima que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente en ella, os digo una y mil veces:

Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Tercera visita

santisimo_150Os adoro profundamente, oh Jesús mío, verdadero Pan de vida eterna, y con este acto de adoración es mi deseo desagraviaros de tantas heridas que causa cada día a vuestro Corazón la profanación de las iglesias, donde os dignáis permanecer bajo las Especies sacramentales, para ser amado y adorado de vuestros fieles.

En desagravio de tantas irreverencias, os ofrezco la Sangre que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente en ella, repito cada instante:

Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Cuarta visita

eucaristia01_150Os adoro profundamente, oh Jesús mío, Pan vivo bajado del Cielo; y con este acto de adoración es mi deseo reparar tantas y tantas irreverencias como cometen vuestros fieles mientras asisten a la santa Misa, en la cual, por un exceso de amor, renováis, aunque sin derramar sangre, el mismo Sacrificio que ofrecisteis un día en el Calvario por nuestra salvación.

En desagravio de tanta ingratitud, os ofrezco la Sangre que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, en la cual me encierro espiritualmente, y, uniendo mi voz a la de los Ángeles que en torno de Vos forman corona, os digo con ellos:

Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Quinta visita

comunion_150Os adoro profundamente, oh Jesús mío, verdadera víctima de expiación, por nuestros pecados; y os ofrezco este acto de adoración para desagraviaros por los sacrilegios y ultrajes que recibís de tantos cristianos ingratos, que tienen el atrevimiento de acercarse a recibiros en la Sagrada Comunión con el pecado mortal en el alma.

En desagravio de tan horribles sacrilegios, os ofrezco las últimas gotas de vuestra preciosísima Sangre, que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, en el cual, espiritualmente encerrado, os adoro, os bendigo y amo, repitiendo con todas las almas devotas del Santísimo Sacramento:

Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Por los pecados públicos y privados

corona3_360Señor mío Jesucristo, que os ofendéis con la culpa y os aplacáis con la penitencia: oíd benigno las súplicas con que imploramos vuestro perdón y misericordia. No nos castiguéis por nuestros innumerables pecados, sino perdonadnos por vuestra infinita misericordia. Os rogamos, Señor, por los que no os ruegan; os bendecimos por los que os maldicen; os adoramos por los que os ultrajan, y por nosotros os pedimos perdón y misericordia.

Por nuestros pecados, por los de nuestros padres y hermanos, por los de nuestros amigos y enemigos, por los del mundo entero.

Misericordia, Señor, misericordia.

Por nuestra soberbia, por nuestros odios y rencores, por nuestros desprecios de los pobres, por nuestros abusos de los débiles:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por nuestras avaricias, por las usuras e injusticias, por los fraudes y robos, por el lujo y profusión de los gastos:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por las deshonestidades, por las conversaciones impuras, por las infidelidades de los esposos, por el libertinaje de los jóvenes:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por los escándalos de los teatros, televisión, cine, libros, espectáculos, por la obscenidad de los cantares, por el desenfreno de las diversiones:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por la provocación de las pinturas, por la desvergüenza de las revistas obscenas, por el descaro en las acciones, por la indecencia en los vestidos:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por la mala educación de los padres, por la indocilidad de los hijos, por la insubordinación de los súbditos, por los abusos de los gobernantes:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por la cobardia y debilidad de los tibios, por las hipocresias y respetos humanos, por el atrevimiento y procacidad de los impíos, por la apostasía de los gobiernos y naciones:

Misericordia, Señor, misericordia

Por la libertad de cultos, por las insolencias de la prensa, por la libertad de conciencia y por todas las libertades contrarias a vuestras leyes:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por las blasfemias en las calles, por las blasfemias en los periódicos, por las blasfemias en las cátedras, por las blasfemias en los libros:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por la profanación de los días festivos, por la irreverencia en los templos, por el robo de las iglesias y sagrarios, por los insultos a las sagradas imágenes:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por las maquinaciones de la masonería, por los crímenes políticos, por el desenfreno de los sistemas políticos, por las maldades de las sociedades anticristianas:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por el despojo del Papa, por la persecución a los Obispos, por la opresión de las órdenes religiosas, por los insultos al sacerdocio:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por el desprecio de Jesucristo, por la negación de su divinidad, por el menosprecio de sus sacramentos, por la persecución a su iglesia:

Misericordia, Señor, misericordia.

Por los malos sacerdotes, por los malos jueces, por los malos soldados, por los malos gobernantes:

Misericordia, Señor, misericordia.

 

Oración: ¡Oh Dios, de quien es propio compadecerse siempre y perdonar! Escucha nuestra oración, para que vuestra piadosa misericordia nos absuelva completamente a nosotros y a todos cuantos están encadenados al pecado. Lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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