La amistad: «Dos almas, dos puertas abiertas de par en par»

Hay reflexiones que nos inspiran tal o cual libro… a veces el más sencillo, otras el más antiguo y veraz, aquel que nuestra Fe sostiene… ¡¡cual mejor!! la Santa Biblia!!!… Y otras la conversación con un amigo, amigo querido, ese a quién le abres el alma sin dudar… ese que te abre el corazón sin preparar, y con este casi siempre, solemos «dar en el clavo» sin dudar… Qué tendrá esa amistad ya antigua, ante la que apenas hay que pensar, porque son dos almas, dos puertas abiertas de par en par… Y si uno entró en exceso por su mutua y confiada conversación, y el corazón le interpela, le incómoda, enseguida encontrará las palabras adecuadas, esas que solo un amigo puede escuchar aunque vayan dirigidas a un público general; son palabras encontradas sin buscar… Qué bien tener un amigo que se sabe disculpar… que además tiene una costumbre, su oficio es «perdonar»… Qué bueno tener amigos, y en su hombro reposar…
Rosario Aguilar

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