Reflexión al Evangelio del Domingo 30 de junio

Vamos a cantar a proclamar con alegría fuerza y esperanza nuestra cita semanal con NUESTRO DIOS, SEÑOR Y REY DE REYES ADORADO que alegría.. 🎶🎼🎶
todos nuestros 💞 unidos vamos a la ….💒 a vivir con plenitud total la Sta. Misa, a pedir nuestra salvación, que nos esperan en el Cielo…⚡ aprendamos de la FE de esa mujer del Evangelio, que pensó conque solo toque su manto me curaré y tu FE te ha salvado le dijo Jesus es una maravilla¡¡¡¡

De la comunión con Cristo Eucaristía brota la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos nosotros hacia la patria celestial.

S.S. Benedicto XVI
Ángelus 18.06.2006

Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y PERDON¡¡¡ 🔥

Concha Puig

(Padre Javier Mira)
Evangelio según San Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»» Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos y le dice: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

Dice el Papa: la oración debe ser «Una oración valiente, que lucha por conseguir tal milagro; no esas oraciones gentiles: ´Ah, voy a orar por ti, y digo un Padre Nuestro, un Ave María y me olvido. No, sino una la oración valerosa, como la de Abraham, que luchaba con el Señor para salvar la ciudad, como la de Moisés, que tenía las manos en alto y se cansaba, orando al Señor; como la de muchas personas, de tantas personas que tienen fe y con la fe oran y oran. La oración hace milagros, ¡pero tenemos que creer! Creo que podemos hacer una hermosa oración… y decirla hoy, todo el día: Señor, creo, ayúdame en mi incredulidad…y cuando nos piden que oremos por tanta gente que sufre en las guerras, por todos los refugiados, por todos aquellos dramas que hay en este momento, rezar, pero con el corazón al Señor: ¡Hazlo! y decirle: Señor, yo creo. Ayúdame en mi incredulidad Hagamos esto hoy.

La virtud de la fe es la llave que abre el corazón de Cristo que arde por derramar todas sus gracias sobre nosotros. Esforcémonos particularmente por acrecentar en nuestra vida esta virtud, pues Dios ha querido que le pidamos todo lo que necesitamos con fe y confianza. Transmitamos en nuestra familia esta actitud de fe, sobre todo cuando nos enfrentemos ante el sufrimiento físico o moral de un ser querido.
Al iniciar las actividades del día haz un acto sincero de fe en Dios diciendo: Creo en ti, Dios mío!

Jesús, me acerco a Ti porque quiero tocarte con lo más profundo de mi alma para ser sanado. Sé que puedes curarme de todas mis enfermedades, sobre todo las del alma, pues Tú has venido a traernos la salvación y el perdón de los pecados. Ayúdame a incrementar mi fe, con la oración, para poder acercarme más a Ti con un corazón sencillo y abierto a Tus dones.
El Señor no se deja ganar en generosidad. Si le damos uno Él nos dará el doble, según nuestra necesidad.

Que Dios Padre te acompañe, esté en tu corazón, te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel. Que el Dios Hijo te haga sentir su ternura y Misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir.
Que Dios Espíritu Santo te de luces en la inteligencia, fuerza en el corazón, ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón.
Que María Santísima te haga sentir su calor de Madre, y su abrazo amoroso y tierno, y San José te cuide con su corazón de padre. En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amen.

“Señor, si quieres, puedes limpiarme”


Jesús nos ha amado y se ha entregado por cada uno de nosotros.
Él dice a Santa Margarita María de Alacoque:
Bendeciré los hogares donde mi imagen sea expuesta y venerada.
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos AMA con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar.
¡Adoremos el Corazón de Cristo, porque es el Corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre!
El Amor de Dios hacia el hombre existe desde siempre y para toda la eternidad; “De lejos el Señor se me apareció y me dijo; Con Amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti”. (Jeremías 31, 2). Es así, como San Juan Evangelista que conoció a Jesús íntimamente descansando sobre el pecho (Corazón) de Jesús, tanto que fue el discípulo amado, exclama; Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.” (Juan 3, 16-17), es decir, un Amor extremo, que llevó a su propio Hijo a la Cruz por Amor a los hombres, revelado el mismo Jesús; Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos” (Juan 15, 12-13).
Inicio de una nueva vida
La ceremonia de Entronización es solo el principio de una nueva vida, una vida de amor; de obediencia amorosa a todos los mandamientos de Cristo y de la Iglesia; una vida de oración y especialmente de oraciones familiares ante la imagen del Rey Entronizado.
El propósito y deseo de tener un cambio de vida: Hacer oraciones y El Rosario en común…
Una vida Eucarística (de Misa y Comuniones frecuentes -de preferencia diarias-)
Una vida Cristiana real, especialmente rechazando admitir costumbres e idea paganas, que están destruyendo lentamente el hogar Cristiano, y haciendo Reparación por los crímenes terribles vinculados así el Santuario de la Iglesia y elo Santuario del hogar.
Si se desea, se puede hacer también la entronización del Inmaculado Corazón de María, en la misma ceremonia.

Evangelio según San Mateo 8, 1-4
En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.»
Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio.»
Y en seguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.» Palabra de Dios

Reflexión P. Javier Mira
El episodio de la curación del leproso se desarrolla en tres breves etapas: la invocación del enfermo, la respuesta de Jesús, y las consecuencias de la curación prodigiosa. El leproso le suplica a Jesús, ‘de rodillas’ y le dice: ‘Si quieres puedes limpiarme’. A esta oración humilde y llena de confianza, Jesús responde con una actitud profunda: la compasión. La compasión es una palabra muy profunda que significa sufrir con el otro
El Corazón de Cristo manifiesta la compasión paterna de Dios por aquel hombre, acercándose a él y tocándolo. Este particular es muy importante. Jesús ‘tiende la mano, lo toca… y en seguida la lepra desaparece y Él lo purifica”. La misericordia de Dios supera cada barrera y la mano de Jesús toca al leproso. Él no pone una distancia de seguridad y no actúa delegando, sino que se expone directamente al contagio por nuestro mal. Y así justamente nuestro mal se vuelve el lugar del contacto: Él, Jesús, toma de nosotros la humanidad enferma y nosotros de Él su Humanidad que sana y cura.
Esto sucede cada vez que recibimos con fe un sacramento: el Señor Jesús nos ‘toca’ y nos da su gracia. En este caso pensamos especialmente al sacramento de la Confesión, que nos cura de la lepra del pecado.
 

Los árboles sanos dan frutos buenos

(Reflexión del Padre Javier Mira)
Evangelio según San Mateo 7, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Jesús, ilumina mi oración para salir de ella fortalecido, dispuesto a dar los frutos buenos que debo producir. Para perseverar y ser fiel en mi vocación necesito de tu gracia, de Tu luz.
Señor, ayúdame a descubrir lo que me impide crecer más en el amor.

La verdadera caridad consiste en amar tanto a los amigos como a los enemigos, añade: «Si uno adolece de esta virtud, pierde todo bien que tiene, es privado del talento recibido y es arrojado fuera, a las tinieblas». Es la actitud de quien sabe que el Señor volverá y querrá ver en nosotros los frutos de su amor. La caridad es el bien fundamental que nadie puede dejar de hacer fructificar y sin el cual todo otro don es vano. Si Jesús nos ha amado hasta el punto de dar su vida por nosotros, ¿cómo podríamos no amar a Dios con todas nuestras fuerzas y amarnos de verdadero corazón los unos a los otros? Sólo practicando la caridad, también nosotros podremos participar en la alegría del Señor.

San Josemaría cuya fiesta hoy la Iglesia celebra, nos recordaba que los hombres tenemos la capacidad de dirigirnos al Señor y decirle con todo nuestro corazón. “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mt 8, 2), grito del hombre que sabe que es incapaz, y que sólo puede llegar a la limpieza de su corazón por acción de la gracia. San Josemaría, cuya fiesta hoy celebra la Iglesia en tantos lugares, lo comentaba de este modo:
“¿Cómo dirigirnos a El, cómo hablarle, cómo comportarse? No se compone de normas rígidas la vida cristiana, porque el Espíritu Santo no guía a las almas en masa, sino que, en cada una, infunde aquellos propósitos, inspiraciones y afectos que le ayudarán a percibir y a cumplir la voluntad del Padre. Pienso, sin embargo, que en muchas ocasiones el nervio de nuestro diálogo con Cristo, de la acción de gracias después de la Santa Misa, puede ser la consideración de que el Señor es, para nosotros, Rey, Médico, Maestro, Amigo. (…)
Es Médico y cura nuestro egoísmo, si dejamos que su gracia penetre hasta el fondo del alma. Jesús nos ha advertido que la peor enfermedad es la hipocresía, el orgullo que lleva a disimular los propios pecados. Con el Médico es imprescindible una sinceridad absoluta, explicar enteramente la verdad y decir: Domine, si vis, potes me mundare, Señor, si quieres ‑y Tú quieres siempre‑, puedes curarme. Tú conoces mi flaqueza; siento estos síntomas, padezco estas otras debilidades. Y le mostramos sencillamente las llagas; y el pus, si hay pus. Señor, Tú, que has curado a tantas almas, haz que, al tenerte en mi pecho o al contemplarte en el Sagrario, te reconozca como Médico divino”. (Es Cristo que pasa, nn. 92-93)

AMEN

Amar la propia pobreza

“Lo que le gusta [ a Jesús] es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia…este es mi único tesoro(…)Hermana querida, te lo ruego, comprende a tu hijita, comprende que para amar a Jesús, para ser su víctima de amor, cuanto más débil sea uno, sin deseos ni virtudes, tanto más dispuesto estará a las operaciones de ese Amor consumidor y transformante” (Cartanº 197 a Sor María del Sagrado Corazón, 17 de Septiembre de 1896)

¿Qué es el cristianismo?

Un mundo sin Dios sólo puede ser un mundo sin sentido. En efecto, ¿de dónde viene todo? En cualquier caso, carecería de fundamento espiritual. De alguna manera, simplemente estaría ahí, y carecería de cualquier propósito o significado. Ya no habría criterios del bien y del mal. Por lo tanto, sólo tendría valor lo que es más fuerte. El poder se convierte entonces en el único principio. La verdad no cuenta, de hecho no existe. Sólo si las cosas tienen un fundamento espiritual, sólo si son queridas y pensadas -sólo si existe un Dios creador que es bueno y quiere el bien- la vida del hombre puede tener también sentido.

Benedicto XVI
Qué es el cristianismo, Mondadori

“Y sólo vemos a Jesús dormido… pero Él está hoy, como ayer”

Señor, hoy me despertó un sueño que situó inmediatamente mi corazón en el tuyo… Era un sueño, una visión muy «real» del miedo, nuestra preocupación porqué «sin ti no podemos hacer nada…» son las circunstancias especiales que hoy padecemos… Vivir
mirando al cielo…, mirándote a Ti «dormido!!!», o dejar la mirada en nosotros… una mirada que nos lleva a la desesperanza si la dejamos ahí fija… O si viendo a nuestro lado, a través de la mirada del Misionero, nos fijamos es esa Comunidad de Indígenas que hoy nos compartía un Misionero Jesuita de cómo Dios Padre y Creador nuestro se comunica al corazón de esos sus hijos, a los que aún no han llegado las palabras del Evangelio, y cómo esas Palsbras ellos las conocen y las aman en su corazón… y en lo que reciben del Cielo y Tierra ellos las identifican…, ponen nombre a cada cosa… y agradecen a Dios con el Aleluya del Amor que les llega y que reconocen…
«Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su Misericordia…»
Y mi sueño me llevó a lamentarme por lo que estamos viviendo… esas noticias que nos llevan a concluir que todo está perdido… Dios le dijo a JOC «hasta aquí llegarás y no pasarás…» Y sólo vemos a Jesús dormido… pero Él está hoy, como ayer, despierto y resucitado… convive con nosotros en su Iglesia, en la Eucaristía…, en el corazón de sus hijos, de sus Santos que oran sin cesar… Su presencia en nosotros, en la Eucaristía es la respuesta que esperamos…, en la Eucaristía está nuestra Salvación… Y por eso, por todo, cantamos con el mundo el Aleluya y damos gracias continúamente porque te acercas tanto a nosotros que quién te busca, te encuentra porque dejaste tu huella desde siempre en nuestro corazón de hijos, para Gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo…!!!

Rosario Aguilar

Reflexión al domingo 23 de junio

Que alegría 🎶🎼🎶 cuándo me dijeron 💒 allí todos nuestros 💞 unidos alrededor del Altar. La unión hace la fuerza y más cuando esa unión nace de Dios¡¡ como no va el Señor a escucharnos, la confianza gana su ❤️ y ese amor que tenemos entre nosotros aumenta su AMOR por sus pequeños hijitos… Dios es más sencillo de lo que creemos, tenemos que ser naturales y hablarle como el Amigo íntimo el Amado de nuestras almas y hacer que muchos lo AMEN…❤‍🔥

Que todos vuelvan la mirada y el corazón a la divina Hostia saludable.
Si queréis contribuir en lo que de vosotros dependa, a extender por el mundo y en lo futuro el precioso bien de que en este momento gozáis, haced que todos vuelvan la mirada y el corazón a la Divina Hostia saludable y pedid esta gracia: la unidad en la caridad.

Siervo de Dios S.S. Pio XII

Oh Jesús amado te pedimos de todo corazón esta gracia que nos indica Tu siervo Pío XII, este gran Papa que nos diste durante la persecución nazi a los judíos y que él salvó a tantos.

Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón 🔥

Concha Puig

💒🎚️🙏Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4, 35-41

Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vamos a la otra orilla».
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua.
Él estaba en la popa, dormido sobre su cabezal.

Lo despertaron, diciéndole:
« Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
«¡Silencio, enmudece!».

El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo:
«¿ Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar le obedecen!».

Palabra De Dios

“La preocupación no ha resuelto ningún problema”

##ORACIÓNDELDÍA del Evangelio de hoy del P. Rodanes
La preocupación jamás ha resuelto ningún problema. Lo que resuelve problemas es la confianza, la fe. «Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?», dice Jesús.

La vida no es por sí misma demasiado problemática, es el hombre quien carece de fe… La existencia no siempre es fácil. A veces es pesada; con frecuencia nos sentimos heridos y escandalizados por lo que sucede en nuestra vida o en la de los demás. Pero afrontemos todo esto con fe e intentemos vivir, día tras día, con la confianza en que Dios cumplirá sus promesas. La fe nos llevará a la salvación.

«No os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal». ¿Qué quiere decir esto? Hoy, busca vivir de manera justa, según la lógica del Reino, en la confianza, la sencillez, la búsqueda de Dios, el abandono. Y Dios se ocupará del resto…

Día a día. Es muy importante. Lo que nos agota a menudo son todas esas vueltas al pasado y el miedo al futuro; mientras que cuando vivimos en el momento presente, de manera misteriosa, encontramos la fuerza. Lo que tengo que vivir hoy, tengo la gracia para vivirlo. Si mañana debo hacer frente a situaciones más difíciles, Dios incrementará su gracia. La gracia de Dios se da al momento, día a día. Vivir el momento presente supone aceptar la debilidad: renunciar a rehacer el pasado o dominar el futuro, contentarse con el presente.

Reflexión del domingo 16 de junio

Que alegría 🎶🎶 cuando me dijeron.. 💒 alrededor del Altar estaremos todos unidos, Amándote, Adorando te, Reparando y dejándonos AMAR
Pensar que vas a entrar en mi 💕 Jesús amado, que vamos a ser uno en Tu Amor, y como dice S. Cirilo
Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él

Jesús se hace presente en la Eucaristía no lo olvidemos para darse por entero a cada uno de nosotros, por eso vayamos preparados y si lo necesitamos confesemos.

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.
¡Oh banquete precioso y admirable¡ que alimentas nuestro espíritu Ven mi pobre corazón es todo TUYO.

GRACIAS DIOS MIO, POR EL DON INMENSO DE LA EUCARISTIA 💥

Concha Puig

Reflexión del P. Javier Mira:
Evangelio según San Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha.»
Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra.»
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Ven, Espíritu Santo, guía esta oración para que se convierta en esa semilla que fructifique en obras buenas. Creo, espero y te amo, haz que mi fe crezca, mi esperanza se fortalezca y mi caridad se multiplique. Señor multiplica, para bien de la Iglesia y el triunfo de Tu Reino, los frutos de mi apostolado.
El evangelio de hoy está formado por dos parábolas muy breves: la de la semilla que germina y crece por sí, y la del grano de mostaza.
A través de estas imágenes tomadas del mundo rural, Jesús presenta la eficacia de la palabra de Dios y las exigencias de su Reino, mostrando las razones de nuestra esperanza y de nuestro empeño en la historia.
En la primera parábola centra atención sobre el hecho que la semilla echada en la tierra, prende y se desarrolla por sí misma, sea que el campesino duerma o esté despierto. Él confía en la potencia interna de la misma semilla y en la fertilidad del terreno.

En el lenguaje evangélico la semilla es símbolo de la palabra de Dios, cuya fecundidad es invocada por esta parábola. Así como la humilde semilla se desarrolla en la tierra, así la Palabra obra con la potencia de Dios en el corazón de quien la escucha. Dios ha confiado su Palabra a nuestra tierra, o sea a cada uno de nosotros, con nuestra concreta humanidad.

Podemos tener confianza, porque la palabra de Dios es palabra creadora, destinada a volverse ‘el grano lleno en la espiga’. Esta parábola si es acogida, trae seguramente sus frutos, porque Dios mismo la hace germinar y madurar a través de caminos que no siempre podemos verificar y de una manera que no conocemos. Y de una manera que no sabemos.

Todo esto nos hace entender que es siempre Dios quien hace crecer su Reino. Por esto rezamos tanto, Qué venga tu Reino. Es él quien lo hace crecer, el hombre es su humilde colaborador, que contempla y se alegra de la acción creadora divina y espera con paciencia los frutos.
¿No es ésta la más pequeña de entre todas las semillas? Y aún así es el más grande de todos los arbustos. Así es la vida interior, y Cristo nos la ha dado ha conocer de esa misma manera.
Te lo explico con una anécdota
Un sabio quiso entender qué empujaba a sus semejantes a trabajar toda la vida. Visitó una cantera de piedra y vio un hombre que le daba al pico y pala, y le preguntó: “-¿qué estás haciendo?”
-“Despedazo las piedra para el condenado de mi patrón. Curro todo el día para conseguir un trozo de pan…” – y siguió maldiciendo su poca suerte, mientras continuaba picando piedra.
A un segundo obrero le preguntó el sabio lo mismo, a lo que contestó éste: -“Estoy trabajando para pagarme la casa y quitar el hambre a los míos… dentro de poco saldaré ya mis deudas…” y siguió trabajando, éste ya con ganas.
Aún entrevistó a un tercero: “-¿qué haces?” El hombre alzó la cabeza interrumpiendo su esfuerzo, y el sabio reconoció un rostro radiante de fuerza y alegría: -“¿No lo ves, amigo? –y con un gesto apuntaba a un edificio lejano, aún en los comienzos-: ¡Estoy construyendo una catedral!”
Entendió el sabio que los tres materialmente hacían lo mismo, pero el trabajo era distinto pues depende de cómo se realiza.

Lo importante no es la materialidad de hacer con nuestro esfuerzo sino hacia dónde va encaminado nuestro esfuerzo, hacia dónde lo lleva el corazón. Es decir, lo más importante no es el valor objetivo del trabajo, ni su consideración ante los demás en el gran teatro del mundo, sino el valor subjetivo, de realización personal: esa entrega al trabajo, con frecuencia duro, nos perfecciona.

Lo único que se tiene que hacer para poseer ese magnifico arbusto es cultivar esa pequeña semillita hasta que crezca totalmente. Así la vida interior, en un principio es como una pequeña semilla, posteriormente, dentro de nuestro corazón, crece tanto que llena todo el corazón.

Es como el amor que da verdadera felicidad, es tan pequeño al inicio que hay que irlo cultivando para que crezca y se fortalezca. Poco a poco éste se hace más fuerte hasta que se mantiene en pie por sí solo, pero sigue siendo frágil, porque cualquier hachazo puede derribarlo, por lo tanto necesita un cuidado continuo. Esto es lo que hay que hacer con la vida interior, cuidarla cuando este bien crecida, para que ningún hacha nos lo vaya a echar para abajo.Jesús, ayúdame a cumplir mi misión de vivir un cristianismo activo al servicio de Tu Iglesia. Ayúdame a ser el instrumento para que otras personas encuentren a Dios, de forma que pueda santificarme amándote de verdad, y a los demás por Ti.

Que Dios Padre te acompañe, esté en tu corazón, te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel. Que el Dios Hijo te haga sentir su ternura y Misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir.
Que Dios Espíritu Santo te de luces en la inteligencia, fuerza en el corazón, ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón.
Que María Santísima te haga sentir su calor de Madre, y su abrazo amoroso y tierno, y San José te cuide con su corazón de padre. En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amen.

¿Qué nos enseña San José?

Todo lo que sabemos de San José, lo podemos entrever en la Biblia, especialmente en los evangelios de San Mateo y San Lucas.

Su silencio lo caracteriza y es precisamente a través de sus obras, de sus actos de fe, confianza, y sobre todo de su amor , lo que nos descubren a San José, como un gran santo.

Dios le encomendó ser el padre adoptivo del niño Jesús y esposo de la Virgen María , un privilegio y una gran responsabilidad, el santo custodio de la Sagrada Familia
.
Vivió de forma sencilla, realizando en su vida cotidiana la misión que el Padre le había encomendado de la manera más perfecta posible, contribuyendo de este modo a la realización del proyecto de la salvación de Dios.

La vida de San José fue una vida de oración y silencio permaneciendo de este modo en diálogo con Dios; trabajador y honesto para mantener a su familia; padre y esposo, lleno de amor y compasión; obediente y de una profunda fe dejándose llevar en manos de Dios; hombre justo y casto , cuya imagen vemos representada por la azucena en la mano, símbolo de pureza y de su estado virginal, en la iconografía del arte cristiano.

Podríamos decir que la vida de San José, fue una peregrinación en la fe, que al igual que María, ambos permanecieron fieles hasta el final ,en lo que se le había encomendado.