«En el contacto con los demás…»

En el contacto con los demás, es donde descubrimos el estado de pecado de nuestro corazón, nuestros rencores, nuestro protagonismo… Esa es tu carga en la Cruz, y cuando ponemos nuestra carga en tu Cruz, estamos salvados… Quisiéramos quedarnos con nuestra carga, y sentirnos culpables, y masticar nuestra propia miseria… Pero Tú nos ofreces tu Cruz, y nos haces desear tu salvación desde la Fe y el Amor que has sembrado en nuestros corazones… Señor, aunque indigna, espero tu Salvación y la estoy palpando ya… Vence en mí la tentación de adueñarme de mis pecados y ayúdame a dar sentido a tu Cruz por mí, poniéndome ahí con toda mi carga… y dame la humildad necesaria para acoger tu Sacrificio y tú Salvación… Señor, te doy las gracias, y quiero dártelas cumpliendo tu Voluntad… Señor, te pido hoy también que me ayudes a acoger tu voluntad y vivir en ella…, qué tu voluntad sea para mí como el aire necesario para la vida… Qué tú voluntad y tú amor sean mi único alimento y que crezca más y más hacía la Vida a que me llamas, en Comunión con todos tus hijos…!!!! «Aquel día, brotara un renuevo del Tronco de Jese, y de su raíz florecera un vástago. Sobre él se pasará el espíritu del Señor» Is.11-1
Rosario Aguilar

Inmaculada Concepción

«𝐘𝐎 𝐒𝐎𝐘 𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐌𝐀𝐂𝐔𝐋𝐀𝐃𝐀 𝐂𝐎𝐍𝐂𝐄𝐏𝐂𝐈𝐎́𝐍» (𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐮𝐫𝐝𝐞𝐬).

Nos dice el libro apócrifo del “𝐍𝐚𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚” que los padres de María, “que vivían en Nazaret guardando piadosamente la ley de Moisés», siendo de edad muy avanzada, no tenían hijos. Joaquín, según la costumbre de la ley, realizaba ofrendas a Dios en el templo de Jerusalén. Un día, el Sumo Sacerdote Isacar, que estaba aceptando las ofrendas de una muchedumbre de personas, no quería aceptar los dones ofrecidos por Joaquín, diciéndole: «No es correcto aceptar tus dones como si se trataran de las ofrendas de un verdadero israelita, ya que vosotros no tenéis hijos, no habéis sido bendecidos por Dios, posiblemente como consecuencia de algún tipo de pecados”.

Joaquín, con profunda humildad, aceptando esta acusación como si fuera de la boca del mismo Dios y con profunda tristeza, salió del templo. Con el corazón dolorido, reconociéndose indigno no sólo de permanecer a la vista de la Casa de Dios, sino también para volver a su casa, se retiró al desierto donde estaba pastando su ganado. Pasó cuarenta días ayunando y haciendo penitencia y entre lágrimas y oraciones imploraba al Señor que le perdonase todos sus pecados, a fin de eliminar su deshonra en Israel y para que Dios lo bendijese en su vejez con el nacimiento de un niño.

Una tristeza inefable golpeó también el corazón de Ana cuando ella se enteró de la desgracia ocurrida a su esposo ante el altar de Dios, delante de numerosos hijos de Israel en el día de la gran fiesta del Señor. Ella misma fue acusada por todos, que la culpaban de los pecados de todas las esposas israelitas, indignas de ver incluso la luz de Dios. Ella también se confinó en su habitación y ayunando y haciendo penitencia, entre suspiros y lágrimas, suplicaba al Señor tanto de día como de noche, implorando sobre todo por el bien de su esposo y solicitando que se alejase de ellos la maldición de la esterilidad y que Dios les bendijera con un fruto en su vientre.

Estando sola en su jardín, bajo la sombra de un laurel, Santa Ana vio un nido de pájaro y cómo la madre alimentaba a sus polluelos que aun no volaban. Ella pensó que en la naturaleza, todas las criaturas daban a luz, bendiciendo así al Señor: las aves del cielo, los animales del bosque e incluso los árboles dando frutos muy diversos, quedando ella sola privada de la felicidad y de las bendiciones de Dios. Y entonces, con más fervor aun, Santa Ana comenzó a orar y el Señor escuchó su llorosa plegaria.

Oyó la voz de un ángel que le decía: «𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐭𝐞 𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐝𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐛𝐢𝐫𝐚́𝐬 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐚́𝐬 𝐚 𝐥𝐮𝐳 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐣𝐚 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐢́𝐬𝐢𝐦𝐚, 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐮𝐲𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐨𝐝𝐢𝐥𝐥𝐚𝐫𝐚́𝐧 𝐲 𝐛𝐞𝐧𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫𝐚́𝐧 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐞𝐫𝐚́ 𝐥𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨; 𝐬𝐮 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚”. Complacida por el anuncio celestial, Ana subió corriendo a Jerusalén para derramar ante el Señor todo su agradecimiento y toda la alegría que inundaba su corazón.

Al mismo tiempo, el mensajero celestial se reveló a Joaquín mientras este estaba llorando y orando en el desierto y le hizo el mismo anuncio gozoso, confortándole con sus palabras y ordenándole que fuera a Jerusalén, a donde regresaría con su esposa. Ante las puertas del templo de Dios, los dos esposos se reunieron gozosos y con una sola voz glorificaban y agradecían una y otra vez al Señor Dios, prometiéndole consagrarle su prometida hija. Pronto, después de regresar a su hogar, los piadosos esposos vieron cumplida la promesa divina: Santa Ana concibió en su seno y «𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐳𝐨́ 𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐧𝐚, 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐛𝐫𝐨𝐭𝐨́ 𝐥𝐚 𝐟𝐥𝐨𝐫 𝐦𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨, 𝐞𝐥 𝐂𝐫𝐞𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨”. 𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐜𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐋𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐚𝐩𝐨́𝐜𝐫𝐢𝐟𝐨.

Ya en plena era cristiana uno de los temas más espinosos en la historia de la teología ha sido el cómo fue concebida María, o sea, el tema de su Inmaculada Concepción, ya que la creencia no sólo de una concepción virginal de Jesús en el seno de María sino de la misma concepción de la Virgen en el vientre de Ana sin pecado original, defendida por los “𝐢𝐧𝐦𝐚𝐜𝐮𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬”, ha sido debatida a lo largo de los siglos y por muchos no aceptada, los llamados “𝐦𝐚𝐜𝐮𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬”. Además, fue uno de los caballos de batalla de la reforma protestante de Lutero.

Aunque desde antiguo había sido asumida por una parte importante de la Iglesia, su proclamación formal se hizo por el Beato Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con su bula “𝐈𝐧𝐞𝐟𝐟𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐬 𝐃𝐞𝐮𝐬”, que llegaba tras la solicitud histórica de la monarquía española por el reconocimiento oficial de este privilegio mariano. Este llegó a convertirse en un asunto de orden público, donde se sucedían desde el siglo XII los enfrentamientos entre aquellos que defendían que la Virgen María estaba exenta del pecado original y los que creían que esto no tenía fundamento.

Tal polémica estaba instalada no sólo en las aulas universitarias y en los púlpitos de las iglesias, sino que provocaba incidentes sangrientos en las calles que eran alentados por las distintas órdenes religiosas que se alineaban en uno u otro bando. Entre ellos, los franciscanos fueron los más fervientes “inmaculistas”, defensores de la Inmaculada, especialmente el Beato Juan Duns Scoto, pero también destacaron desde el clero y otras órdenes religiosas, personajes como San Pedro Pascual, San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, aunque los dominicos fuesen “maculistas”.

Muchas universidades europeas fueron firmes defensoras de la devoción a la Inmaculada Concepción: Colonia, Paris, Maguncia, Viena, Valencia… El rey Felipe III, a instancias del cardenal Gaspar de Borja, que se había formado bajo la influencia del también “inmaculista” San Juan de Ribera en su palacio arzobispal, obtuvo el 12 septiembre de 1617 del Tribunal del Santo Oficio un decreto ordenando silenciar a los “maculistas”. El papa Gregorio XV, en el año 1622, publicó el decreto “𝐒𝐚𝐧𝐜𝐭𝐢𝐬𝐬𝐢𝐦𝐮𝐬”, que confirmaba esa prohibición y autorizaba a los defensores de la Inmaculada a difundir la suya. Parece ser que la ciudad de Valencia fue la primera en tener noticia de este decreto gracias al hermano del cardenal de la curia y por ello, pudo haberla celebrado antes que ninguna otra. Con motivo de esta, el claustro universitario de Valencia ratificó su voto a la Inmaculada Concepción, que de nuevo reiteró cuando Alejandro VII publicó la constitución “𝐒𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐮𝐝𝐨 𝐨𝐦𝐧𝐢𝐮𝐦 𝐄𝐜𝐜𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚𝐫𝐮𝐦” en el año 1661.

Es propio también de la tradición española el saludo del “𝐀𝐯𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐏𝐮𝐫𝐢́𝐬𝐢𝐦𝐚, 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐛𝐢𝐝𝐚”. Los españoles, sus reyes, su clero y todo el pueblo fiel fueron durante siglos firmes defensores de la tradición “inmaculista” y esto se vio recompensado cuando España y, consecuentemente, todos los países hispanoparlantes recibieron el privilegio de utilizar el color azul celeste, que simboliza pureza y virginidad, en la liturgia del día de la Inmaculada, su octava y en el resto de las fiestas marianas, siempre que sean autorizadas por las respectivas conferencias episcopales. Este privilegio que se le concedió por decreto a España, fue por su defensa y propagación de la devoción a la Inmaculada Concepción de María, ya que los reyes españoles, no solo pusieron a España bajo su patronazgo, sino que en multitud de ocasiones solicitaron a los Papas que definiesen el dogma.

Reflexión al Evangelio del Domingo 10 diciembre

Que alegría cuando me dijeron vamos a nuestra cita con nuestro Amor de los Amores unidas nuestras almas pidiendo que Dios despierte en nosotros, deseo grande del Cielo, ese es nuestro Camino, Verdad y VIDA. Que el Dios de la Paciencia y el Consuelo nos conceda tener los mismos sentimiento que EL.
Que humildad más grande la de S. Juan Bautista, se despojó de todo absolutamente TODO para preparar la venida de Jesús, El no era digno….. que ejemplo ….

La Eucaristía es el sacramento en el que se concentra toda la obra de la Redención: en Jesús Eucaristía podemos contemplar la transformación de la muerte en vida, de la violencia en Amor (Homilía, 4 de julio. Benedicto XVI)

Evangelio según San Marcos 1, 1-8
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero El os bautizará con Espíritu Santo.

Esta foto de S. Juan Bautizado a Jesús encierra tanto¡¡¡ se queda uno sin palabra… pues el corazón no habla…. hagamos un rato de meditación y oración contemplando tanta belleza, HUMILDAD ENTREGA Y AMOR..💘

Concha Puig

Evangelio del día: «Mirar a las personas con amor compasivo es parecerse a Dios»

Evangelio según San Lucas 21, 1-4 y reflexión del P. Javier Mira

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

  1. Los pobres no sólo son personas a las que les podemos dar algo. También ellos tienen algo que ofrecernos, que enseñarnos. ¡Tenemos tanto que aprender de la sabiduría de los pobres!
    Un santo del siglo XVIII, San Benito José Labre, que dormía en las calles de Roma y vivía de las limosnas de la gente, se convirtió en consejero espiritual de muchas personas, entre las que figuraban nobles y prelados. En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros. Nos enseñan que una persona no es valiosa por lo que posee o por lo que tiene en su cuenta en el banco. Un pobre, una persona que no tiene bienes materiales, mantiene siempre su dignidad. Los pobres pueden enseñarnos mucho, también sobre la humildad y la confianza en Dios. En la parábola del fariseo y el publicano, Jesús presenta a este último como modelo porque es humilde y se considera pecador. También la viuda que echa dos pequeñas monedas en el tesoro del templo es un ejemplo de la generosidad de quien, aun teniendo poco o nada, da todo»
    A Cristo no le es indiferente cuanto podamos hacer, sobre todo, cuando son pequeñas menudencias que sólo Él ha visto y que sabrá premiar en su debido tiempo.
    Hay en la escena algunos ricos echando grandes cantidades de dinero para Dios. Es lo que significa su ofrenda al Templo. Está lejos de Él una condena a los ricos, como alguna literatura ha querido ver en este y otros pasajes. Al contrario, seguramente se sintió a gusto al ver cómo los que cuentan con los medios necesarios, ponen en práctica la hermosa virtud de la magnificencia.0 ¡Qué sería del Templo, de las grandes obras de la Iglesia si no hubiera gente generosa a lo grande! Además, está muy lejos de Cristo esa clase de favoritismos por unos o por otros. Y es que Dios no mira las apariencias como los hombres.
     
  2. Precisamente porque no mira las apariencias se impresionó por el gesto de esa mujer pobre. Lo ha dado todo para Dios, ¡todo lo que tenía para su existencia! Y Cristo no se ha quedado indiferente ante tan grandioso gesto. Si hasta lo ha comunicado a sus apóstoles como diciendo: “aprended de esa mujer lo que es creer de veras en Dios”. Darlo todo.
    Y hay tanta gente que lo da todo en nuestro mundo del siglo XXI, qué quizás sería importante abrir más los ojos y no dejarnos impresionar por las apariencias sino mirar con la mirada de Cristo y obrar con la generosidad de esa viuda. Porque para Dios ella no ha quedado desamparada. Porque a los que así obran Dios no los abandona sino que se conmueve de amor ante sus pequeños actos de generosidad. Pensemos sólo que gracias a ese pequeño acto de la viuda ella sigue siendo hasta ahora modelo para nosotros.
    No ofrezcas lo que te sobra, toma ejemplo de la viuda que da todo lo que tenía para vivir, y así se da a sí misma. Da tu tiempo al escuchar con atención, acompañar, ayudar, agradecer, servir a los demás.
    Jesús mira con más compasión a la viuda que echa dos reales. “Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”. 
    La viuda que no tiene nada. Es la última, la más pequeña. Escondida, pasa desapercibida. Humilde. Jesús la mira. Ve su corazón. Ve su pureza de intención. Ve su pobreza que es su tesoro. Porque no se queja, sino que además da todo lo que tiene. Ve que todo lo que ha puesto es más de lo que puede.
    Me impresionan esas personas que viven al día, confiadas. Dan cuando tienen poco, se alegran con la alegría del que recibe. Siempre dan, siempre tienen. Me recuerda a la viuda que habla con el profeta Elías y le da de comer: “La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará”. Da todo lo que tiene y se alegra. Y nada le falta.
    Me impresionan esas personas0 que no calculan, no llevan cuentas, no escatiman, no se quejan. Me sorprende su generosidad y su confianza plena en el Dios que camina en su vida. No temen, no se angustian.
     
  3. Para Jesús, la viuda es hoy el templo verdadero. Porque Dios está en ella. No mide. No cuenta. Da y confía. Así actúa siempre Dios. Da de lo que no tiene y nos llena con su vida. Ojalá pudiera dar yo así siempre. Sin tacañerías. Sin miedo a no tener.
    La actitud de la viuda, la actitud de esas personas generosas que conozco en esta vida, me recuerdan el amor de Dios. Jesús me ayuda hoy a fijarme en lo que nadie ha visto. Jesús se conmueve ante esa mujer. Llama a los discípulos para que miren lo que Él ha visto. Le parece importante hablarles de ella. Ellos todavía valoran los puestos, el poder, los amplios ropajes, el lugar principal. Ellos tal vez se fijaron en la generosidad de los ricos.
    Pero Jesús quiere contarles que para Él eso no cuenta. Ni siquiera cuenta quién da más o menos en el templo. Dios sólo mira el corazón. La intención recta. La pureza y la autenticidad. Sólo mira el porqué hacemos las cosas. El cómo. Jesús quiere que sus discípulos miren lo mismo que Él mira. Que aprendan a mirar más allá de lo que parece. De lo oculto. De lo que no cuenta.
    Jesús también quiere que miremos como Él y seamos como esa viuda. Quiere que tengamos ese corazón generoso, sin límites. También nos llama a cada uno y nos dice: “mira”. Nos pide que miremos a los demás por dentro.
    El otro día leía: “La compasión es el modo de ser de Dios, su primera reacción ante el ser humano, lo primero que brota de sus entrañas de Padre. Dios es compasión y amor entrañable a todos, también a los impuros, los privados de honor, los excluidos de su templo. Por eso, la compasión es, para Jesús, la manera de imitar a Dios y ser santos como Él. Mirar a las personas con amor compasivo es parecerse a Dios; ayudar a los que sufren es actuar como Él”
    Jesús tiene una mirada compasiva. Se fija en los ricos y se conmueve con la viuda. Porque ella sí lo da todo. La viuda dio todo lo que tenía. Dio sin ser vista. No se detuvo en un gesto histriónico haciendo ver al mundo su generosidad. Nadie se percató de su generosidad.

Conmemoración de la Virgen de la Milagrosa

La Medalla Milagrosa
Conmemoración de la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré. La imagen que vio Santa Catalina es la impresa en millones de medallas y estampas: La Virgen vestida de blanco con sus palmas abiertas y rayos de luz saliendo de sus dedos hacia la tierra, junto a Ella, un globo luciente con la cruz encima. La Madre de Dios insistió a Catalina para que la humanidad rezara más y así Ella poder prodigar más gracias. MADRE, TODOS TUYOS.

Suplica a la Medalla de la Milagrosa: https://www.corazones.org/maria/medalla_milagrosa_suplica.htm

Viva Cristo Rey

Oh, Rey de Misericordia, guía mi alma, nuestra alma💘 GUIA AMISTAD EN CRISTO . SOLO ANTE TI DOBLAREMOS LA RODILLA. SOLO TU REY DE REYES. SEÑOR DE SEÑORES. AMOR DE LOS AMORES. LA ÚNICA VERDAD, EL ÚNICO CAMINO, LA ÚNICA VIDA. SALVADOR DEL MUNDO ENTERO. Aquí nos tienes en Adoración de Reparación postrados a Tu pies cantando 🎶🎶Santo. Santo, Santo mi Rey y mi TODO. ¡¡VIVA CRISTO REY!!!

MI REY, MI SEÑOR, MI TODO ¿Quién va a seguir a un Rey que porta en su cabeza una corona de espinas? ¿Quién obedecería a un soberano al que dan palizas soldados del último ejército? ¿Quién se humillaría ante un trono que es la cruz donde mueren los delincuentes? Pero si levanto la vista no puedo dejar de mirar Tu entrega Majestuosa. Sé que Tus heridas son la prueba del inmenso poder del servicio. Tu vida arrebatada es la fuente de la mía, de mi vida eterna. ¿Qué sería de mí sin ti, mi Rey, mi Señor, mi todo? Ayúdame a construir Tu reino, a ser Tu reino, a ser de Ru Reino.
Poema del Jesuita Javi Montes

Reflexión al Evangelio de hoy

Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor. Nuestra cita semanal para vivir unidos, como pobres hijos de Dios, la Sta. Misa.¡¡Ven Espíritu Santo¡¡ a regalarme Tu vida siempre nueva para saber valorar los talentos que Dios me ha dado y cuando me llames Dios mío, llevar mis manos llenas para la nota final.

Ni un solo día dejaríamos de ir a la Santa Misa.
¡Ah! Si las almas del Purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola Misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ventajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella.

San Pedro Julián Eymard
Obras Eucarísticas

Homilía preciosa del Padre Ignacio María de mi Parroquia:

Reflexiones para meditar en la Pasión

El punto de mira es el amor y la fideli­dad de Jesús hasta la muerte. Debemos profundizar que la realidad hon­da de la pasión no es el sufrimiento, si­no el amor.

Nunca puede calificarse de bueno un sufrimiento, ni puede reco­nocérsele capacidad alguna, en sí mis­mo, para salvamos. ¡Ni siquiera el su­frimiento de Jesús! Lo redentor siem­pre es el amor que, probado en el sufri­miento, demuestra ser más poderoso que éste.

Un sufrimiento que no es su­perado por el amor, genera amargura y desesperanza, ¿para qué serviría?

En la pasión de Jesús, el amor superó claramente al dolor y al sufri­miento.

¿Cómo no admirarse de que Él tuviera un amor más fuerte que la mal­dad que padeció? ¿Qué amor tan gran­de llevaba dentro, cuando ni siquiera se lo pudieron arrebatar aquellas últimas horas terribles de su vida?

Nin­gún hombre ni mujer se libra en esta vida de sufrir un buen número de expe­riencias inevitables de dolor, traicio­nes, abandonos, desagradecimientos, mentiras e injusticias,… y la culmina­ción de todas ellas, que es la muerte. Para mostramos cómo actuar positiva­mente en ellas la refe­rencia para el creyente es siempre Je­sús en su pasión.

La pasión se inicia en: Mt 26,36.  Mc 14,32.  Lc 22,39,  Jn 18,1

Al contemplar la pasión debemos tener presente tres cosas:

1ª A Jesús lo matan por las opciones que fue tomando en su vida. Mostrar al Dios de la cercanía inaudita, del amor incondicional, de la total solidaridad con los seres humanos era profundamente subversivo. Los sumos sacerdotes y los fariseos se fueron dando cuenta de hasta qué punto Jesús cuestionaba toda su religión, y no sólo sus interesases materiales. Llevaban siglos domesticando a Dios, encajonándolo en su Ley, y ahora Jesús les hablaba de un Dios que se salía de sus casillas y que se convertía en un peligro público. Si Jesús tenía razón, Dios era más grande que su Ley. Se les escapaba, rompió los barrotes, entraba en la vida de los hombres. Un Dios así era la locura. Un Dios para quién solo contaba el amor, un Dios para quién el corazón de una prostituta era más valioso que el perfecto cumplimiento de un levita. Era el cambio radical…. y Jesús pagó las consecuencias.

2ª Jesús sigue sufriendo hoy en todos los que sufrimos. Los enfermos, los que los cuidan heroicamente. Los que no pueden trabajar y por la tanto no pueden llevar a casa el pan de cada día. Los que están desesperados por el encierro. Y todos los que tememos las consecuencias futuras de la crisis. Hoy Cristo sufre mucho. En nuestras manos está aliviarlo de laguna manera, en nuestros hermanos.

3ª Su muerte y resurrección da sentido a nuestro sufrimiento, lo hace fecundo.

Poesía de Santa Isabel de la Trinidad

Poesías. (Conservamos 123). Es natural que una mujer de tanta sensibilidad artística y espiritual expresara poéticamente sus sentimientos más profundos. Recordemos que, cuando entró en el Carmelo, a la pregunta: «¿Cuál es el rasgo dominante de tu carácter?» Ella respondió: «La sensibilidad» (Nota 12).

Las poesías compuestas durante su vida de seglar tratan de su admiración por la belleza de la creación, que le habla del Creador, y del sentimiento religioso que le producen las peregrinaciones a distintos santuarios. También expresan la ternura que siente hacia sus seres queridos y el gozo de celebrar algunas fiestas litúrgicas, así como su devoción por algunos santos. Las poesías escritas en el Carmelo fueron compuestas para ser cantadas durante la recreación con músicas populares. En ellas se celebran algunas fiestas y acontecimientos comunitarios.