Reflexión al Evangelio Domingo 22 de octubre

Que alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor, unidos nuestros corazones en el AMOR MAS GRANDE QUE EXISTE, se abaja para estar con nosotros, abrazarnos, acompañarnos, consolarnos, y AMARNOS CON INFINITA PACIENCIA Y MISERICORDIA. Que nuestra oración por nuestros hermanos que sufren el horror de las guerras se oiga en el mundo entero y llegue hasta el Cielo NO MAS GUERRAS. NO A LAS ARMAS. QUEREMOS TU PAZ REY DE REYES ADORADO

«La Eucaristía es un tesoro inestimable; no sólo su celebración, sino también estar ante ella fuera de la Santa Misa, nos da la posibilidad de llegar al manantial mismo de la gracia».

San Juan Pablo II

Danos Jesús amado un deseo grande de asistir cada día a la Sta. Misa para acercarme más y más a TI fuente de Amor, de Vida y de Gracia. Con nuestra Madre, S. José y nuestros Angel Custodio. Gracias y Perdón.
Danos vocaciones Sacerdotales y Religiosas que amen mucho la Adoración y Reparación. 🔥
DEJEMOS AMAR POR EL AMOR💘

Concha Puig

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
*¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Palabra de Dios

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Y con esta respuesta, Jesús se sitúa por encima de la polémica. Jesús siempre más allá. Por una parte, reconoce que se debe pagar el tributo al César —también nosotros: hay que pagar los impuestos—, porque la imagen sobre la moneda es la suya; pero, sobre todo, recuerda que cada persona lleva en sí otra imagen —la llevamos en el corazón, en el alma—, la de Dios, y por tanto es a Él, y solo a Él, a quien cada uno debe la propia existencia, la propia vida. De aquí deriva la misión de la Iglesia y de los cristianos: hablar de Dios y testimoniarlo a los hombres y a las mujeres del propio tiempo. Cada uno de nosotros, por el Bautismo, está llamado a ser presencia viva en la sociedad, animándola con el Evangelio y con la savia vital del Espíritu Santo. Se trata de esforzarse con humildad y con valor, dando la propia contribución a la edificación de la civilización del amor, en la que reinan la justicia y la fraternidad.

La paz es estar en gracia de Dios

La paz es estar en gracia de Dios

«Cuando un hombre fuerte, bien armado guarda su palacio, todos sus bienes están seguros» (Lc 11, 21)

Nuestro Señor decía muy justamente: os doy mi paz, porque se daba a Sí mismo, que es la verdadera paz.

La paz pertenece solamente a los hijos de la Iglesia, es cierto, pues los demás no tienen los medios, para reconciliarse, que Nuestro Salvador nos ha dado para ponernos en gracia de Dios, su Padre, tantas veces como la perdamos, aunque es verdad que la perdemos por culpa nuestra.

Entre los cristianos sólo hay guerra cuando no están en gracia de Dios; si están en ella, ni el mundo, ni el diablo, ni la carne tienen poder sobre ellos.

Ya veis cómo el Señor asegura a sus Apóstoles que vivirán en paz, pues mediante sus sufrimientos y tormentos han derribado a sus enemigos y abatido sus fuerzas.

Imaginaos un príncipe, que vuelve de la guerra en la cual ha derrotado a sus enemigos y los ha hecho pasar por el filo de la espada sin dejar ninguno con vida, sino a algunos pobres fugitivos, que lo hizo por compasión.

Tras esta victoria vuelve triunfante a la ciudad principal pero cargado de heridas, y al ver a sus súbditos les dice: ánimo, amigos míos, ved mis heridas con las que os he proporcionado la paz; las he recibido abatiendo y venciendo a vuestros enemigos, a los que he exterminado.

Estad tranquilos, no temáis ya más, pues están derrotados los enemigos.

He dejado con vida a algunos que escapaban y que quizá vengan a importunaros alguna vez; pero no temáis, no tienen ningún poder sobre vosotros y no podrán perjudicaros, aunque puedan quizá molestaros.

Padre Carlos Melero

Dios llora en la tierra

Dios llora en la tierra si llora y calla.. ese silencio de Dios estremece… gracias a las oraciones de nuestras Religiosas de Clausura que son
los pararrayos que frenan el enfado de Dios, y también todas las oraciones de las Religiosas, Sacerdotes y laicos… Si sintieramos hermanos, el AMOR DE Dios.. nos AMA tanto tanto¡¡¡. Dice el P. Tomás que si hubiera en la tierra una persona solo, Jesús hubiera muerto por esa persona, no olvidemos que nos quiere a cada uno en particular, también dice que Dios es muy feliz si nos ve felices
Aquí estamos Jesús amado, aquí nos tienes abrazados a Tu Madre y nuestra a los pies de Tu Cruz pidiéndote perdón y amándote por todos los que te ofenden gravemente…porque tienen un corazón tan duro tan duro que no ven más allá de su crimen… de su gravisimo pecado….
Con S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón.
Ofrezcamos continúa oración y algún sacrificio por todos nuestros hermanos que viven el horror de las guerras. No olvidemos el Rosario y acompañar a nuestro Dios en el Sagrario o desde nuestro corazón.

Reflexión al Evangelio del Domingo 8 de octubre

Cómo pasa el tiempo Dios mío!! Hace nada yo estaba jugando en el parque con mis hijos.. y ahora?? cuántos años se me han echado encima? Abuela ya!! pero el ALMA debe estar joven llena de amor y obras, para el AMOR. ¿La cuidamos? El Señor llama sin avisar… que no se apague nuestra lámpara, debe arder.
Qué alegría, todos nuestros corazones unidos al Corazón de nuestro Amor de los Amores alrededor del Altar, pidiendo los unos por los otros la unión hace la fuerza.

La unión con Cristo, a la que se ordena el Sacramento de la Eucaristía, no se ha de buscar únicamente en el tiempo de la celebración eucarística, sino que ha de extenderse a toda la vida cristiana; de modo que los fieles de Cristo, contemplando asiduamente en la fe el don recibido, y guiados por el Espíritu Santo, transcurran la vida de cada día en acción de gracias y produzcan frutos más abundantes de caridad.

S.Pablo VI
Eucharisticum Mysterium»

Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón 🔥

Perdonarme solo sé hablar de AMOR….

OREMOS POR LOS PAÍSES EN GUERRA ¿¿A DONDE VAMOS SEÑOR??

Concha Puig

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,6-9):

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Evangelio según San Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: *La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente» Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Homilía Padre Ignacio, Parroquia San Bonifacio:

Acto de Reparación mundial 5 de octubre

Hola!! mis hermanos en Cristo¡¡ que alegría volver a reunirnos y más este jueves que *celebramos el acto mundial de Reparación  por la blasfemia,  vamos a  ADORAR Y REPARAR  a nuestro Dios y Señor por todos los que te profanan y no te aman. Siempre con nuestra Madre, S. José, y nuestros Ángeles que cantarán, Alabaran, Adoraran y nos bendecirá  🔥

No olvidéis:🔽

Este jueves día 5 de Octubre

⛪ -Lugar: Cripta de la Almudena.

🕠 Hora : 17,30h :

🌹Exposición del Santísimo,

🌹Rezo Sto. Rosario,

🌹Consagración al Sdo Corazón de Jesús, y    

🌹Peticiones de REPARACIÓN.

 ⛪ -18,30: Santa Misa

⚡ Concelebran Padre José Antonio Iniesta, Padre Carlos Melero,  Padre Juan Carlos Ortega lc, Padre, Pablo Liu, Padre Juan Jolín

NOS ACOMPAÑARA LA CORAL ALBORADA

Que ganas de veros!! y volver a reunirnos.

Invita a familiares y amigos.

Concha Puig

Líbranos de la tibieza

¡¡Líbrame señor de la tibieza!! ¡¡Libra a este grupo señor!!
En lucha santa por tu reino hasta que me lleves, nos lleves.
Señor mío y Dios mío, Cuánto aborrecían la tibieza los santos, danos paciencia, voluntad, humildad, espíritu de sacrificio, entrega, amor del tuyo que es el que mantiene encendida la hoguera de tu amor para así hacerlo todo, todo por ti…

Concha Puig

«No llevéis nada para el camino»

Evangelio según San Lucas 9, 1-6
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.  Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. »
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Reflexión P. Javier Mira:

  1. “No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.” La misión que el Señor pide a los Apóstoles requiere el desprendimiento, la pobreza. El, desde su nacimiento lo vivió así. Al cumplirse la plenitud de los tiempos nace nuestro Señor Jesucristo.
    Su nacimiento está narrado escuetamente por san Mateo y san Lucas. Sin embargo, los dos evangelistas no dejan de subrayar dos detalles: el lugar del nacimiento, Belén, y la pobreza y desamparo materiales que lo acompañaron. En este rato de oración vamos a fijarnos en ese ejemplo que nos da Cristo de desprendimiento de los bienes materiales.
    En la Carta a los Filipenses escribe san Pablo: “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombre” (Flp 2, 5-7). Pasando de la plenitud divina a la condición de siervo, Jesucristo quiere nacer en la pobreza, y nos enseña así cuál debe ser nuestra actitud ante los bienes materiales.
    Esta actitud la describe muy bien el Concilio Vaticano II: “El hombre, redimido por Cristo y hecho en el Espíritu Santo nueva creatura, puede y debe amar las cosas creadas por Dios. Pues de Dios las recibe, y las mira y respeta como objetos salidos de la mano de Dios. Dando gracias por ellas al Bienhechor y usando y gozando de las creaturas con pobreza y libertad de espíritu, el hombre entra de veras en la posesión del mundo, como quien nada tiene y es dueño de todo. Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (Gaudium et0 spes).
    En una homilía nos decía el papa San Juan Pablo II: “Nuestro Padre celestial sabe bien que tenemos necesidad de diversas cosas materiales. Pero sepamos buscarlas y usarlas en conformidad con su voluntad. Los valores que se pueden “tener”, jamás debe convertirse en nuestro fin último. (…) Jamás hay que tender hacia los bienes materiales de esta manera, ni usarlos de ese modo, como si fuera un fin en sí mismo.”
     
  2. Jesucristo no sólo nos dio ejemplo de pobreza en su nacimiento en la gruta de Belén, sino también durante toda su vida. Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza (Cfr. Mt 8, 20). Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros seáis ricos por su pobreza (1 Co 8, 9). En la encarnación Cristo se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, y nos dio la redención, que es fruto sobre todo de su sangre derramada sobre la cruz.
    Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt 5, 3). La pobreza en el espíritu, es decir, la pobreza cristiana, exige el desprendimiento de los bienes materiales y de una austeridad en el uso de ellos. La Sagrada Escritura no condena las riquezas en sí mismas, ni el poseerlas legítimamente; sí condena, en cambio, el apego a las mismas y el poner en ellas la confianza. La Iglesia, en relación con los bienes temporales, enseña que “el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás” (Gaudium et spes, n. 69).
    Pero Jesucristo no aparece como un pordiosero: lleva una túnica buena, sin costura. Los soldados, después de crucificar a Jesús, recogieron sus ropas e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y además la túnica. La túnica no tenía costuras, estaba toda ella tejida de arriba abajo. Se dijeron entonces entre sí: -No la rompamos. Mejor, la echamos a suerte a ver a quién le toca (Jn 19, 23-24); sabe comportarse socialmente con distinción e incluso hace notar que no se han tenido con Él los detalles habituales de delicadeza. “Y vuelto hacia la mujer, le dijo a Simón: -¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella en cambio me ha bañado los pies con sus lágrimas y me los enjugado con sus cabellos. No me diste el beso. Pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies. No has ungido mi cabeza con aceite. Ella en cambio ha ungido mis pies con perfume” (Lc 7, 44-46).

Confía en la Divina Misericordia

Mirar que precioso lo que nos dice Padre Pío:

No temas nada en relación con tu espíritu. Todo es obra del Señor
Tú sufres y tienes motivos para quejarte. Laméntate, pues, y a gritos; pero no temas. La víctima de amor que busca la voluntad de Dios debe gritar que no puede más y que le es imposible resistir los caprichos del amado, que la quiere y la deja, y la deja mientras la quiere.

Jesús, que es infinitamente piadoso, no dejará de dar de cuando en cuando una tregua a las pruebas, a las que os ha sometido. Es tan bueno que no permitirá jamás que sucumbais a esta prueba. La prueba es durísima, pero el Señor, que es tan bueno, no dejará de aligerar la cruz de cuando en cuando».

¡CONFÍA SIEMPRE EN LA DIVINA MISERICORDIA !

«Con las apariencias cayó la vida cristiana»

PALABRAS DEL SANTO PADRE

La roca. ¿Qué es el Señor? Quien se encomienda al Señor siempre estará seguro, porque sus cimientos están sobre roca. ¿Qué dice Jesús en el Evangelio? Habla de un hombre sabio que construyó su casa sobre roca, es decir, sobre la confianza en el Señor, sobre cosas serias. Y esta confianza es una cuestión noble, porque el fundamento de esta construcción de nuestra vida es seguro, fuerte.
E incluso nuestra vida puede ser algo cuando mi corazón no es fuerte. La tormenta se acerca -y todos tenemos tormentas en la vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos- y no podemos resistir. Muchos diáconos: «No, cambiaré de vida». Y creo que cambiaré mi vida “usando maquillaje”. Cambiar la vida es cambiar los cimientos de la vida, es decir, poner la roca donde está Jesús . «Me gustaría restaurar esta construcción, este edificio, porque es muy feo, muye feo y me gustaría embellecerlo un poco». y también asegurar los cimientos». Pero haciendo todo a la ligera, la cosa no sale adelante. Caerá. Con las apariencias cayó la vida cristiana”.