1 de enero: Santa María, Madre De Dios

CUANTA BELLEZA MADRE¡¡ TU HUMILDAD, ENTREGA Y ABANDONO TOTAL A DIOS, IRRADIA UNA LUZ QUE TRASPASA NUESTRA ALMA AL CONTEMPLARTE Y HACE QUE DESEEMOS PARECERNOS A TI , SOMOS TUS POBRES HIJOS…. MAMÁ …. A TI ME CONSAGRO POR ENTERO ( Cada uno,una) DESEO AMARTE MUCHO Y HACERTE AMAR POR LOS DEMÁS AYUDAME A CUMPLIR COMO TU, LA VOLUNTAD DE DIOS, PARA LLEGAR AL GRADO DE GLORIA QUE DIOS ME HA PREPARADO, SE QUE SOY DÉBIL Y PEQUEÑA PERO CONTIGO MADRE QUERIDA SE QUE PUEDO.
AYUDAME A SER SIEMPRE FIEL, Y HUMILDE PARA RECONOCER MI POBREZA. Amen 🌹

Concha Puig

Primer jueves Acto de Reparación

Hola¡¡¡ mis hermanos en Cristo¡¡ 🎄que alegría volver a reunirnos para ADORAR A LA SAGRADA FAMILIA, REPARAR y AMAR por los que no aman. Todos unidos empezamos el AÑO 2024 con el corazón lleno de AMOR y muy buenos deseos de amarnos los unos a los otros como Dios nos enseña…y ser testigos fieles del Evangelio y propagar la hermosa espiritualidad del DESAGRAVIO.

No olvidéis:🔽

Este jueves día 4 de Enero
-Lugar: Cripta de la Almudena.
🕠 -Hora : 17,30h :
🌹Exposición del Santísimo,
🌹Rezo Sto. Rosario,
🌹Consagración al Sdo Corazón de Jesús, y Maria.
🌹Peticiones de REPARACIÓN.
⛪ 18,30 Santa misa
Celebra Padre José Antonio Iniesta y Padre Carlos Melero

¡¡Os esperamos!!!

Invita a familiares y amigos.

“Nacer de nuevo…”

¡Nacer de nuevo…!!! Contemplar al Niño Dios… dejar subir el pensamiento hasta Ti, posarse en Ti… Mirar... Y encontrar en la otra mirada

Tú ternura,
Tú anonadamiento,
Tú profundidad,
Tú inmensidad… Estar, volar, sentir...

Tú belleza
Tú armonía
Tú silencio
Tú paz
Tú encuentro Vivir, conocer, Gozar...

Saborear Tú presencia como Todo, como Único… Ser en Ti, Perderse en Ti, Ser Tú....

!Revisteme con Tú Espíritu,
Rocíame con Tú Gloria,
Hazme nueva en Ti,
Detenme en Ti,
Para Ti…!!!

«El Señor abrirá mi boca, y pondrá en ella canciones de Alabanza hacia El…
El Señor abrirá mis labios, y saldrán de mi corazón palabras que hablen de El y de su Gloria…!!!»


Rosario Aguilar

Felicitación Navideña Amistad en Cristo con María

Os mando la felicitación de NAVIDAD con toda mi ilusión y cariño. Jesús VIENE A ESTAR CON NOSOTROS SE QUEDA EN NUESTRO CORAZÓN!
TE ADORAMOS JESÚS AMADO, TE BENDECIMOS, ALABAMOS, REPARAMOS, CONTEMPLAMOS CON NUESTRO POBRE CORAZON LLENO, LLENO, LLENO DE AMOR A TI JESÚS MIO JESÚS NUESTRO, A MARÍA Y A JOSE, SON DÍAS PARA CONTEMPLAR A LA SAGRADA FAMILIA Y LLENARNOS DE SU EJEMPLO…!

Concha Puig

Reflexión Evangelio Domingo 17 diciembre

Que alegría 🎶🎶 cuando me dijeron vamos a 💒… todos nuestros 💞 unidos en un solo ❤️ ¡ postrados ante nuestron Rey de Reyes! con toda reverencia Adoración Reparación y Humildad así El nos abraza y hace totalmente suyos

La Eucaristía es nuestro tesoro más valioso. Es el Sacramento por excelencia; nos introduce anticipadamente en la vida eterna; contiene todo el misterio de nuestra salvación, y es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia

Dios está presente en el Altar, pero también está presente en el altar de nuestro corazón cuando en la Comunión le recibimos en el sacramento de la Eucaristía. 💘
Benedicto XVI Homilía, 13 de septiembre

Oh Jesús amado, así es, nos convertimos en altar de Tu Santo Sacrificio y muchas veces no somos del todo conscientes de que al estar en nuestro corazón nos rodean legiones de Ángeles que te Adoran y mi cuerpo te custodia. Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y Perdon.

Concha Puig

Evangelio según San Juan 1, 6-8.19-28
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?».
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo: «No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?».
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

«Dios ha escondido todo a aquellos que están demasiado llenos de sí mismos»

Evangelio según San Lucas 10, 21-24 y preciosa reflexión del P. Javier Mira.

En aquella hora Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron». PALABRA DE DIOS

Dios ha escondido todo a aquellos que están demasiado llenos de si mismos y pretenden saberlo ya todo. Están cegados por su propia presunción y no dejan espacio a Dios. Uno puede pensar fácilmente en algunos de los contemporáneos de Jesús, que Él mismo amonesto en varias ocasiones, pero se trata de un peligro que siempre ha existido, y que nos afecta también a nosotros. En cambio, los “pequeños” son los humildes, los sencillos, los pobres, los marginados, los sin voz, los que están cansados y oprimidos, a los que Jesús ha llamado “benditos”. Se puede pensar fácilmente en Maria, en Jose, en los pescadores de Galilea, y en los discípulos llamados a lo largo del camino, en el curso de su predicación. La euforia reina en los comentarios, en los rostros de los discípulos tras su exitosa misión. Jesús los recibe y parece también Él contagiarse de la alegría con que lo celebran. No es solamente un triunfo humano. Es ante todo el reconocimiento del don de Dios que en aquellos hombres sencillos se ha prodigado abundantemente para transformarles en heraldos, en testigos y anunciadores de su mensaje.

Y son ellos, gentes sin formación, los que llegan a conocer tal misterio, pues como dijo san Pablo: «Hablamos de una sabiduría de Dios misteriosa, escondida (…) desconocida de todos los príncipes de este mundo.(…) Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio (…) pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios» (1 Cor 3, 18-9). Da que pensar el hecho de que a lo largo de más de 4000 años de historia Sagrada, los personajes que Dios ha escogido para anunciar a los hombres sus mensajes, hayan sido, por lo general, gentes sencillas y sin instrucción. En muchos casos eran apocados o tímidos, también mujeres virtuosas aunque a simple vista débiles. La historia de los pastores como José, el hijo pequeño de Jacob, y el mismo David, el rey, parece repetirse cuando la Sma. Virgen María escoge a las personas más sencillas para revelar sus mensajes. La historia de san Juan Diego y la Virgen Guadalupana, las de los pastorcillos de Fátima, o la de Bernardette en Lourdes son sólo algunos casos. Y esto no es por pura coincidencia, sino testimonio de la coherencia de los planes de Dios. La sencillez conquista y «subyuga» a Dios. Él se enamora de las almas humildes y simples. Él devela sus secretos y su misterio sólo a los sencillos de corazón. Como lo hizo en María y como lo ha hecho a lo largo de todos los siglos. También quisiera hacerlo en nuestra oración de hoy y de cada día, contando con nuestra colaboración. Señor, la auténtica vida de oración es aquella que me lleva a conocerte, amarte, seguirte e imitarte, ¡qué gran privilegio! ¡Qué inmensa alegría! No te pido una gran sabiduría, ayúdame a aceptar, con la sencillez de un niño, lo que quieres de mí. Sólo quiero crecer en mi INTIMA Amistad contigo y eso significa que necesito una confianza inquebrantable en Tu infinito Amor.

Que la Bondad y la Misericordia de Dios Padre te llenen el corazón; que la mirada de Amor de Dios Hijo penetre en tu alma, y te purifique de cualquier inquietud y falta, que te puedan separar de Dios; que el Amor de Dios Espíritu Santo te conceda la paz que necesitas; que la ternura de María, Madre de Dios y Madre nuestra, te acaricie y proteja; y que la fortaleza y sencillez de San José, nuestro padre y señor, te conduzcan al Cielo, y la bendición de Dios Padre, + Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti, y acompañe siempre.

Amen

«En el contacto con los demás…»

En el contacto con los demás, es donde descubrimos el estado de pecado de nuestro corazón, nuestros rencores, nuestro protagonismo… Esa es tu carga en la Cruz, y cuando ponemos nuestra carga en tu Cruz, estamos salvados… Quisiéramos quedarnos con nuestra carga, y sentirnos culpables, y masticar nuestra propia miseria… Pero Tú nos ofreces tu Cruz, y nos haces desear tu salvación desde la Fe y el Amor que has sembrado en nuestros corazones… Señor, aunque indigna, espero tu Salvación y la estoy palpando ya… Vence en mí la tentación de adueñarme de mis pecados y ayúdame a dar sentido a tu Cruz por mí, poniéndome ahí con toda mi carga… y dame la humildad necesaria para acoger tu Sacrificio y tú Salvación… Señor, te doy las gracias, y quiero dártelas cumpliendo tu Voluntad… Señor, te pido hoy también que me ayudes a acoger tu voluntad y vivir en ella…, qué tu voluntad sea para mí como el aire necesario para la vida… Qué tú voluntad y tú amor sean mi único alimento y que crezca más y más hacía la Vida a que me llamas, en Comunión con todos tus hijos…!!!! «Aquel día, brotara un renuevo del Tronco de Jese, y de su raíz florecera un vástago. Sobre él se pasará el espíritu del Señor» Is.11-1
Rosario Aguilar

Inmaculada Concepción

«𝐘𝐎 𝐒𝐎𝐘 𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐌𝐀𝐂𝐔𝐋𝐀𝐃𝐀 𝐂𝐎𝐍𝐂𝐄𝐏𝐂𝐈𝐎́𝐍» (𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐮𝐫𝐝𝐞𝐬).

Nos dice el libro apócrifo del “𝐍𝐚𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚” que los padres de María, “que vivían en Nazaret guardando piadosamente la ley de Moisés», siendo de edad muy avanzada, no tenían hijos. Joaquín, según la costumbre de la ley, realizaba ofrendas a Dios en el templo de Jerusalén. Un día, el Sumo Sacerdote Isacar, que estaba aceptando las ofrendas de una muchedumbre de personas, no quería aceptar los dones ofrecidos por Joaquín, diciéndole: «No es correcto aceptar tus dones como si se trataran de las ofrendas de un verdadero israelita, ya que vosotros no tenéis hijos, no habéis sido bendecidos por Dios, posiblemente como consecuencia de algún tipo de pecados”.

Joaquín, con profunda humildad, aceptando esta acusación como si fuera de la boca del mismo Dios y con profunda tristeza, salió del templo. Con el corazón dolorido, reconociéndose indigno no sólo de permanecer a la vista de la Casa de Dios, sino también para volver a su casa, se retiró al desierto donde estaba pastando su ganado. Pasó cuarenta días ayunando y haciendo penitencia y entre lágrimas y oraciones imploraba al Señor que le perdonase todos sus pecados, a fin de eliminar su deshonra en Israel y para que Dios lo bendijese en su vejez con el nacimiento de un niño.

Una tristeza inefable golpeó también el corazón de Ana cuando ella se enteró de la desgracia ocurrida a su esposo ante el altar de Dios, delante de numerosos hijos de Israel en el día de la gran fiesta del Señor. Ella misma fue acusada por todos, que la culpaban de los pecados de todas las esposas israelitas, indignas de ver incluso la luz de Dios. Ella también se confinó en su habitación y ayunando y haciendo penitencia, entre suspiros y lágrimas, suplicaba al Señor tanto de día como de noche, implorando sobre todo por el bien de su esposo y solicitando que se alejase de ellos la maldición de la esterilidad y que Dios les bendijera con un fruto en su vientre.

Estando sola en su jardín, bajo la sombra de un laurel, Santa Ana vio un nido de pájaro y cómo la madre alimentaba a sus polluelos que aun no volaban. Ella pensó que en la naturaleza, todas las criaturas daban a luz, bendiciendo así al Señor: las aves del cielo, los animales del bosque e incluso los árboles dando frutos muy diversos, quedando ella sola privada de la felicidad y de las bendiciones de Dios. Y entonces, con más fervor aun, Santa Ana comenzó a orar y el Señor escuchó su llorosa plegaria.

Oyó la voz de un ángel que le decía: «𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐭𝐞 𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐝𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧: 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐛𝐢𝐫𝐚́𝐬 𝐲 𝐝𝐚𝐫𝐚́𝐬 𝐚 𝐥𝐮𝐳 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐣𝐚 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐢́𝐬𝐢𝐦𝐚, 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐮𝐲𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐨𝐝𝐢𝐥𝐥𝐚𝐫𝐚́𝐧 𝐲 𝐛𝐞𝐧𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫𝐚́𝐧 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐞𝐫𝐚́ 𝐥𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨; 𝐬𝐮 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚”. Complacida por el anuncio celestial, Ana subió corriendo a Jerusalén para derramar ante el Señor todo su agradecimiento y toda la alegría que inundaba su corazón.

Al mismo tiempo, el mensajero celestial se reveló a Joaquín mientras este estaba llorando y orando en el desierto y le hizo el mismo anuncio gozoso, confortándole con sus palabras y ordenándole que fuera a Jerusalén, a donde regresaría con su esposa. Ante las puertas del templo de Dios, los dos esposos se reunieron gozosos y con una sola voz glorificaban y agradecían una y otra vez al Señor Dios, prometiéndole consagrarle su prometida hija. Pronto, después de regresar a su hogar, los piadosos esposos vieron cumplida la promesa divina: Santa Ana concibió en su seno y «𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐳𝐨́ 𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐧𝐚, 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐛𝐫𝐨𝐭𝐨́ 𝐥𝐚 𝐟𝐥𝐨𝐫 𝐦𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨, 𝐞𝐥 𝐂𝐫𝐞𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨”. 𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐜𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐋𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐚𝐩𝐨́𝐜𝐫𝐢𝐟𝐨.

Ya en plena era cristiana uno de los temas más espinosos en la historia de la teología ha sido el cómo fue concebida María, o sea, el tema de su Inmaculada Concepción, ya que la creencia no sólo de una concepción virginal de Jesús en el seno de María sino de la misma concepción de la Virgen en el vientre de Ana sin pecado original, defendida por los “𝐢𝐧𝐦𝐚𝐜𝐮𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬”, ha sido debatida a lo largo de los siglos y por muchos no aceptada, los llamados “𝐦𝐚𝐜𝐮𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬”. Además, fue uno de los caballos de batalla de la reforma protestante de Lutero.

Aunque desde antiguo había sido asumida por una parte importante de la Iglesia, su proclamación formal se hizo por el Beato Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con su bula “𝐈𝐧𝐞𝐟𝐟𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐬 𝐃𝐞𝐮𝐬”, que llegaba tras la solicitud histórica de la monarquía española por el reconocimiento oficial de este privilegio mariano. Este llegó a convertirse en un asunto de orden público, donde se sucedían desde el siglo XII los enfrentamientos entre aquellos que defendían que la Virgen María estaba exenta del pecado original y los que creían que esto no tenía fundamento.

Tal polémica estaba instalada no sólo en las aulas universitarias y en los púlpitos de las iglesias, sino que provocaba incidentes sangrientos en las calles que eran alentados por las distintas órdenes religiosas que se alineaban en uno u otro bando. Entre ellos, los franciscanos fueron los más fervientes “inmaculistas”, defensores de la Inmaculada, especialmente el Beato Juan Duns Scoto, pero también destacaron desde el clero y otras órdenes religiosas, personajes como San Pedro Pascual, San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, aunque los dominicos fuesen “maculistas”.

Muchas universidades europeas fueron firmes defensoras de la devoción a la Inmaculada Concepción: Colonia, Paris, Maguncia, Viena, Valencia… El rey Felipe III, a instancias del cardenal Gaspar de Borja, que se había formado bajo la influencia del también “inmaculista” San Juan de Ribera en su palacio arzobispal, obtuvo el 12 septiembre de 1617 del Tribunal del Santo Oficio un decreto ordenando silenciar a los “maculistas”. El papa Gregorio XV, en el año 1622, publicó el decreto “𝐒𝐚𝐧𝐜𝐭𝐢𝐬𝐬𝐢𝐦𝐮𝐬”, que confirmaba esa prohibición y autorizaba a los defensores de la Inmaculada a difundir la suya. Parece ser que la ciudad de Valencia fue la primera en tener noticia de este decreto gracias al hermano del cardenal de la curia y por ello, pudo haberla celebrado antes que ninguna otra. Con motivo de esta, el claustro universitario de Valencia ratificó su voto a la Inmaculada Concepción, que de nuevo reiteró cuando Alejandro VII publicó la constitución “𝐒𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐮𝐝𝐨 𝐨𝐦𝐧𝐢𝐮𝐦 𝐄𝐜𝐜𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚𝐫𝐮𝐦” en el año 1661.

Es propio también de la tradición española el saludo del “𝐀𝐯𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐏𝐮𝐫𝐢́𝐬𝐢𝐦𝐚, 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐛𝐢𝐝𝐚”. Los españoles, sus reyes, su clero y todo el pueblo fiel fueron durante siglos firmes defensores de la tradición “inmaculista” y esto se vio recompensado cuando España y, consecuentemente, todos los países hispanoparlantes recibieron el privilegio de utilizar el color azul celeste, que simboliza pureza y virginidad, en la liturgia del día de la Inmaculada, su octava y en el resto de las fiestas marianas, siempre que sean autorizadas por las respectivas conferencias episcopales. Este privilegio que se le concedió por decreto a España, fue por su defensa y propagación de la devoción a la Inmaculada Concepción de María, ya que los reyes españoles, no solo pusieron a España bajo su patronazgo, sino que en multitud de ocasiones solicitaron a los Papas que definiesen el dogma.

Reflexión al Evangelio del Domingo 10 diciembre

Que alegría cuando me dijeron vamos a nuestra cita con nuestro Amor de los Amores unidas nuestras almas pidiendo que Dios despierte en nosotros, deseo grande del Cielo, ese es nuestro Camino, Verdad y VIDA. Que el Dios de la Paciencia y el Consuelo nos conceda tener los mismos sentimiento que EL.
Que humildad más grande la de S. Juan Bautista, se despojó de todo absolutamente TODO para preparar la venida de Jesús, El no era digno….. que ejemplo ….

La Eucaristía es el sacramento en el que se concentra toda la obra de la Redención: en Jesús Eucaristía podemos contemplar la transformación de la muerte en vida, de la violencia en Amor (Homilía, 4 de julio. Benedicto XVI)

Evangelio según San Marcos 1, 1-8
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero El os bautizará con Espíritu Santo.

Esta foto de S. Juan Bautizado a Jesús encierra tanto¡¡¡ se queda uno sin palabra… pues el corazón no habla…. hagamos un rato de meditación y oración contemplando tanta belleza, HUMILDAD ENTREGA Y AMOR..💘

Concha Puig