Que alegría cuando me dijeron vamos a nuestra cita con nuestro Amor de los Amores unidas nuestras almas pidiendo que Dios despierte en nosotros, deseo grande del Cielo, ese es nuestro Camino, Verdad y VIDA. Que el Dios de la Paciencia y el Consuelo nos conceda tener los mismos sentimiento que EL. Que humildad más grande la de S. Juan Bautista, se despojó de todo absolutamente TODO para preparar la venida de Jesús, El no era digno….. que ejemplo ….
La Eucaristía es el sacramento en el que se concentra toda la obra de la Redención: en Jesús Eucaristía podemos contemplar la transformación de la muerte en vida, de la violencia en Amor (Homilía, 4 de julio. Benedicto XVI)
Evangelio según San Marcos 1, 1-8 Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»» Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero El os bautizará con Espíritu Santo.
Esta foto de S. Juan Bautizado a Jesús encierra tanto¡¡¡ se queda uno sin palabra… pues el corazón no habla…. hagamos un rato de meditación y oración contemplando tanta belleza, HUMILDAD ENTREGA Y AMOR..💘
Evangelio según San Lucas 21, 1-4 y reflexión del P. Javier Mira
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»
Los pobres no sólo son personas a las que les podemos dar algo. También ellos tienen algo que ofrecernos, que enseñarnos. ¡Tenemos tanto que aprender de la sabiduría de los pobres! Un santo del siglo XVIII, San Benito José Labre, que dormía en las calles de Roma y vivía de las limosnas de la gente, se convirtió en consejero espiritual de muchas personas, entre las que figuraban nobles y prelados. En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros. Nos enseñan que una persona no es valiosa por lo que posee o por lo que tiene en su cuenta en el banco. Un pobre, una persona que no tiene bienes materiales, mantiene siempre su dignidad. Los pobres pueden enseñarnos mucho, también sobre la humildad y la confianza en Dios. En la parábola del fariseo y el publicano, Jesús presenta a este último como modelo porque es humilde y se considera pecador. También la viuda que echa dos pequeñas monedas en el tesoro del templo es un ejemplo de la generosidad de quien, aun teniendo poco o nada, da todo» A Cristo no le es indiferente cuanto podamos hacer, sobre todo, cuando son pequeñas menudencias que sólo Él ha visto y que sabrá premiar en su debido tiempo. Hay en la escena algunos ricos echando grandes cantidades de dinero para Dios. Es lo que significa su ofrenda al Templo. Está lejos de Él una condena a los ricos, como alguna literatura ha querido ver en este y otros pasajes. Al contrario, seguramente se sintió a gusto al ver cómo los que cuentan con los medios necesarios, ponen en práctica la hermosa virtud de la magnificencia.0 ¡Qué sería del Templo, de las grandes obras de la Iglesia si no hubiera gente generosa a lo grande! Además, está muy lejos de Cristo esa clase de favoritismos por unos o por otros. Y es que Dios no mira las apariencias como los hombres.
Precisamente porque no mira las apariencias se impresionó por el gesto de esa mujer pobre. Lo ha dado todo para Dios, ¡todo lo que tenía para su existencia! Y Cristo no se ha quedado indiferente ante tan grandioso gesto. Si hasta lo ha comunicado a sus apóstoles como diciendo: “aprended de esa mujer lo que es creer de veras en Dios”. Darlo todo. Y hay tanta gente que lo da todo en nuestro mundo del siglo XXI, qué quizás sería importante abrir más los ojos y no dejarnos impresionar por las apariencias sino mirar con la mirada de Cristo y obrar con la generosidad de esa viuda. Porque para Dios ella no ha quedado desamparada. Porque a los que así obran Dios no los abandona sino que se conmueve de amor ante sus pequeños actos de generosidad. Pensemos sólo que gracias a ese pequeño acto de la viuda ella sigue siendo hasta ahora modelo para nosotros. No ofrezcas lo que te sobra, toma ejemplo de la viuda que da todo lo que tenía para vivir, y así se da a sí misma. Da tu tiempo al escuchar con atención, acompañar, ayudar, agradecer, servir a los demás. Jesús mira con más compasión a la viuda que echa dos reales. “Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”. La viuda que no tiene nada. Es la última, la más pequeña. Escondida, pasa desapercibida. Humilde. Jesús la mira. Ve su corazón. Ve su pureza de intención. Ve su pobreza que es su tesoro. Porque no se queja, sino que además da todo lo que tiene. Ve que todo lo que ha puesto es más de lo que puede. Me impresionan esas personas que viven al día, confiadas. Dan cuando tienen poco, se alegran con la alegría del que recibe. Siempre dan, siempre tienen. Me recuerda a la viuda que habla con el profeta Elías y le da de comer: “La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará”. Da todo lo que tiene y se alegra. Y nada le falta. Me impresionan esas personas0 que no calculan, no llevan cuentas, no escatiman, no se quejan. Me sorprende su generosidad y su confianza plena en el Dios que camina en su vida. No temen, no se angustian.
Para Jesús, la viuda es hoy el templo verdadero. Porque Dios está en ella. No mide. No cuenta. Da y confía. Así actúa siempre Dios. Da de lo que no tiene y nos llena con su vida. Ojalá pudiera dar yo así siempre. Sin tacañerías. Sin miedo a no tener. La actitud de la viuda, la actitud de esas personas generosas que conozco en esta vida, me recuerdan el amor de Dios. Jesús me ayuda hoy a fijarme en lo que nadie ha visto. Jesús se conmueve ante esa mujer. Llama a los discípulos para que miren lo que Él ha visto. Le parece importante hablarles de ella. Ellos todavía valoran los puestos, el poder, los amplios ropajes, el lugar principal. Ellos tal vez se fijaron en la generosidad de los ricos. Pero Jesús quiere contarles que para Él eso no cuenta. Ni siquiera cuenta quién da más o menos en el templo. Dios sólo mira el corazón. La intención recta. La pureza y la autenticidad. Sólo mira el porqué hacemos las cosas. El cómo. Jesús quiere que sus discípulos miren lo mismo que Él mira. Que aprendan a mirar más allá de lo que parece. De lo oculto. De lo que no cuenta. Jesús también quiere que miremos como Él y seamos como esa viuda. Quiere que tengamos ese corazón generoso, sin límites. También nos llama a cada uno y nos dice: “mira”. Nos pide que miremos a los demás por dentro. El otro día leía: “La compasión es el modo de ser de Dios, su primera reacción ante el ser humano, lo primero que brota de sus entrañas de Padre. Dios es compasión y amor entrañable a todos, también a los impuros, los privados de honor, los excluidos de su templo. Por eso, la compasión es, para Jesús, la manera de imitar a Dios y ser santos como Él. Mirar a las personas con amor compasivo es parecerse a Dios; ayudar a los que sufren es actuar como Él” Jesús tiene una mirada compasiva. Se fija en los ricos y se conmueve con la viuda. Porque ella sí lo da todo. La viuda dio todo lo que tenía. Dio sin ser vista. No se detuvo en un gesto histriónico haciendo ver al mundo su generosidad. Nadie se percató de su generosidad.
La Medalla Milagrosa Conmemoración de la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré. La imagen que vio Santa Catalina es la impresa en millones de medallas y estampas: La Virgen vestida de blanco con sus palmas abiertas y rayos de luz saliendo de sus dedos hacia la tierra, junto a Ella, un globo luciente con la cruz encima. La Madre de Dios insistió a Catalina para que la humanidad rezara másy así Ella poder prodigar más gracias. MADRE, TODOS TUYOS.
Oh, Rey de Misericordia, guía mi alma, nuestra alma💘 GUIA AMISTAD EN CRISTO . SOLO ANTE TI DOBLAREMOS LA RODILLA. SOLO TU REY DE REYES. SEÑOR DE SEÑORES. AMOR DE LOS AMORES. LA ÚNICA VERDAD, EL ÚNICO CAMINO, LA ÚNICA VIDA. SALVADOR DEL MUNDO ENTERO. Aquí nos tienes en Adoración de Reparación postrados a Tu pies cantando 🎶🎶Santo. Santo, Santo mi Rey y mi TODO. ¡¡VIVA CRISTO REY!!!
MI REY, MI SEÑOR, MI TODO ¿Quién va a seguir a un Rey que porta en su cabeza una corona de espinas? ¿Quién obedecería a un soberano al que dan palizas soldados del último ejército? ¿Quién se humillaría ante un trono que es la cruz donde mueren los delincuentes? Pero si levanto la vista no puedo dejar de mirar Tu entrega Majestuosa. Sé que Tus heridas son la prueba del inmenso poder del servicio. Tu vida arrebatada es la fuente de la mía, de mi vida eterna. ¿Qué sería de mí sin ti, mi Rey, mi Señor, mi todo? Ayúdame a construir Tu reino, a ser Tu reino, a ser de Ru Reino. Poema del Jesuita Javi Montes
Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor. Nuestra cita semanal para vivir unidos, como pobres hijos de Dios, la Sta. Misa.¡¡Ven Espíritu Santo¡¡ a regalarme Tu vida siempre nueva para saber valorar los talentos que Dios me ha dado y cuando me llames Dios mío, llevar mis manos llenas para la nota final.
Ni un solo día dejaríamos de ir a la Santa Misa. ¡Ah! Si las almas del Purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola Misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ventajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella.
San Pedro Julián Eymard Obras Eucarísticas
Homilía preciosa del Padre Ignacio María de mi Parroquia:
El punto de mira es el amor y la fidelidad de Jesús hasta la muerte. Debemos profundizar que la realidad honda de la pasión no es el sufrimiento, sino el amor.
Nunca puede calificarse de bueno un sufrimiento, ni puede reconocérsele capacidad alguna, en sí mismo, para salvamos. ¡Ni siquiera el sufrimiento de Jesús! Lo redentor siempre es el amor que, probado en el sufrimiento, demuestra ser más poderoso que éste.
Un sufrimiento que no es superado por el amor, genera amargura y desesperanza, ¿para qué serviría?
En la pasión de Jesús, el amor superó claramente al dolor y al sufrimiento.
¿Cómo no admirarse de que Él tuviera un amor más fuerte que la maldad que padeció? ¿Qué amor tan grande llevaba dentro, cuando ni siquiera se lo pudieron arrebatar aquellas últimas horas terribles de su vida?
Ningún hombre ni mujer se libra en esta vida de sufrir un buen número de experiencias inevitables de dolor, traiciones, abandonos, desagradecimientos, mentiras e injusticias,… y la culminación de todas ellas, que es la muerte. Para mostramos cómo actuar positivamente en ellas la referencia para el creyente es siempre Jesús en su pasión.
La pasión se inicia en: Mt 26,36. Mc 14,32. Lc 22,39, Jn 18,1
Al contemplar la pasión debemos tener presente tres cosas:
1ª A Jesús lo matan por las opciones que fue tomando en su vida. Mostrar al Dios de la cercanía inaudita, del amor incondicional, de la total solidaridad con los seres humanos era profundamente subversivo. Los sumos sacerdotes y los fariseos se fueron dando cuenta de hasta qué punto Jesús cuestionaba toda su religión, y no sólo sus interesases materiales. Llevaban siglos domesticando a Dios, encajonándolo en su Ley, y ahora Jesús les hablaba de un Dios que se salía de sus casillas y que se convertía en un peligro público. Si Jesús tenía razón, Dios era más grande que su Ley. Se les escapaba, rompió los barrotes, entraba en la vida de los hombres. Un Dios así era la locura. Un Dios para quién solo contaba el amor, un Dios para quién el corazón de una prostituta era más valioso que el perfecto cumplimiento de un levita. Era el cambio radical…. y Jesús pagó las consecuencias.
2ª Jesús sigue sufriendo hoy en todos los que sufrimos. Los enfermos, los que los cuidan heroicamente. Los que no pueden trabajar y por la tanto no pueden llevar a casa el pan de cada día. Los que están desesperados por el encierro. Y todos los que tememos las consecuencias futuras de la crisis. Hoy Cristo sufre mucho. En nuestras manos está aliviarlo de laguna manera, en nuestros hermanos.
3ª Su muerte y resurrección da sentido a nuestro sufrimiento, lo hace fecundo.
Poesías. (Conservamos 123). Es natural que una mujer de tanta sensibilidad artística y espiritual expresara poéticamente sus sentimientos más profundos. Recordemos que, cuando entró en el Carmelo, a la pregunta: «¿Cuál es el rasgo dominante de tu carácter?» Ella respondió: «La sensibilidad» (Nota 12).
Las poesías compuestas durante su vida de seglar tratan de su admiración por la belleza de la creación, que le habla del Creador, y del sentimiento religioso que le producen las peregrinaciones a distintos santuarios. También expresan la ternura que siente hacia sus seres queridos y el gozo de celebrar algunas fiestas litúrgicas, así como su devoción por algunos santos. Las poesías escritas en el Carmelo fueron compuestas para ser cantadas durante la recreación con músicas populares. En ellas se celebran algunas fiestas y acontecimientos comunitarios.
Hermanos:Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús el cual, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el Nombre que está sobre todo Nombre, para que al Nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Amen
Que alegría, esa alegría santa por ser pobres hijos de DIOS hoy otra cita para ADORAR, REPARAR, AMAR y dejarnos AMAR todos en lo más grande la Sta. Misa. No olvidemos unir nuestros corazones y pedir los unos por los otros.
El cristianismo es una vida, no un mero culto externo. El culto a Dios es necesario, pero no basta para ser buen cristiano. La asistencia a la Santa Misa es sobre todo un acto de amor de un hijo que va a visitar a su Padre: por eso el motivo de la asistencia a la Santa Misa debe ser el AMOR .
P. Jorge Loring S.I.
Mi Jesús amado asistir a la Sta. Misa no es un acto social ni una reunión de amigos que hemos cogido esta costumbre los domingos y allí nos encontramos. No. Es un acto verdaderamente de amor, voy a encontrarme con mi Dios y Salvador, para pedir perdón de mis pecados, faltas, agradecer todas las gracias, rezar por mi familia y amigos, difuntos, por los que no te aman, aceptar Tu voluntad, y perdonar a los que nos ofenden como rezamos en el Padre Nuestro ) y Adorarte de todo corazón. Y vivir con la alegría inmensa de saber que estás conmigo con nosotros en mi en nuestro ❤🔥. Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón 💥
Preciosa reflexión del. P. Javier Miras🔥 Evangelio según San Mateo 25, 1-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: Que llega el esposo, salid a recibirlo Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.» Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con El al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.» Pero él respondió: «Os lo aseguro: no os conozco.» Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.Palabra de Dios.
Señor, qué fácilmente puedo dejarte a un lado, en un segundo plano, y acordarme de Ti sólo cuándo hay una necesidad o problema. Ese descuido, irresponsabilidad o apatía me trae muchas consecuencias negativas porque debilita mi capacidad de amar. Ayúdame, por medio de esta oración, a comprender la necesidad de mantenerme siempre alerta, dispuesto a recibir Tu gracia que me hace capaz de transformarme y transformar mi mundo. Señor, dame la gracia de tener un corazón alerta y vigilante, para obrar siempre el bien.
Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad. Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los Cielos cada uno tiene que ser él mismo.
Unas luces son más fuertes, otras más débiles, otras cambian constantemente… Y así podemos encontrar un sinfín de luces como personas. Y cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de esa luz que recibió. Porque esa lámpara que Dios nos ha dado la tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara, no me guste mi luz o gaste mi aceite. Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o a veces quiera ocultar esa luz, esas virtudes o defectos. Incluso a veces no quiero mi lámpara.
Pero esa lámpara puede ser fea, puede tener una luz muy tenue, puede que vea más la oscuridad que la luz. Pero es la luz que me ha regalado Dios; es la luz que me acompañará a lo largo de mi vida. Por lo tanto tengo que aceptarla. Y tengo que €!cuidarla. Y me puede pasar que piense que no me va bien esta lámpara. Quisiera otra más o menos luminosa. Y siempre estoy queriendo la vela o el aceite de los otros. Pero, en realidad, la lámpara que tengo es la mejor, ¡porque es mi lámpara! Es un regalo de Dios. Lo importante es ver mi vida y mi historia desde los ojos de Dios y no desde una mirada humana. He de elevar la mirada; contemplar la maravillosa obra de Dios en mi vida y darle las gracias.
«La lámpara, cuando comienza a debilitarse, tenemos que recargar la batería. ¿Cuál es el aceite del cristiano? ¿Cuál es la batería del cristiano para producir la luz? Sencillamente la oración. Tú puedes hacer muchas cosas, muchas obras, incluso obras de misericordia, puedes hacer muchas cosas grandes por la Iglesia —una universidad católica, un colegio, un hospital…—, e incluso te harán un monumento de bienhechor de la Iglesia, pero si no rezas todo esto no aportará luz. Cuántas obras se convierten en algo oscuro, por falta de luz, por falta de oración de corazón».
Y entendemos el sentido de la vida y Así se encontraba Santa Teresita del Niño Jesús cuando descubrió los primeros síntomas de su enfermedad que la llevaría a la muerte, escribe: «¡Ah, mi alma se sintió henchida de gran consuelo! Estaba íntimamente persuadida de que Jesús (…) quería hacerme oír una primera llamada. Era como un dulce y lejano murmullo que me anunciaba la llegada del Esposo. (…) Gozaba por entonces de una fe tan viva, tan clara , que el pensamiento del Cielo constituía toda mi felicidad» (Manuscrito C, F.) San Agustín dijo que tuviéramos cuidado de la gracia de Dios que pasa y no vuelve.