Dios llora en la tierra

Dios llora en la tierra si llora y calla.. ese silencio de Dios estremece… gracias a las oraciones de nuestras Religiosas de Clausura que son
los pararrayos que frenan el enfado de Dios, y también todas las oraciones de las Religiosas, Sacerdotes y laicos… Si sintieramos hermanos, el AMOR DE Dios.. nos AMA tanto tanto¡¡¡. Dice el P. Tomás que si hubiera en la tierra una persona solo, Jesús hubiera muerto por esa persona, no olvidemos que nos quiere a cada uno en particular, también dice que Dios es muy feliz si nos ve felices
Aquí estamos Jesús amado, aquí nos tienes abrazados a Tu Madre y nuestra a los pies de Tu Cruz pidiéndote perdón y amándote por todos los que te ofenden gravemente…porque tienen un corazón tan duro tan duro que no ven más allá de su crimen… de su gravisimo pecado….
Con S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón.
Ofrezcamos continúa oración y algún sacrificio por todos nuestros hermanos que viven el horror de las guerras. No olvidemos el Rosario y acompañar a nuestro Dios en el Sagrario o desde nuestro corazón.

Reflexión al Evangelio del Domingo 8 de octubre

Cómo pasa el tiempo Dios mío!! Hace nada yo estaba jugando en el parque con mis hijos.. y ahora?? cuántos años se me han echado encima? Abuela ya!! pero el ALMA debe estar joven llena de amor y obras, para el AMOR. ¿La cuidamos? El Señor llama sin avisar… que no se apague nuestra lámpara, debe arder.
Qué alegría, todos nuestros corazones unidos al Corazón de nuestro Amor de los Amores alrededor del Altar, pidiendo los unos por los otros la unión hace la fuerza.

La unión con Cristo, a la que se ordena el Sacramento de la Eucaristía, no se ha de buscar únicamente en el tiempo de la celebración eucarística, sino que ha de extenderse a toda la vida cristiana; de modo que los fieles de Cristo, contemplando asiduamente en la fe el don recibido, y guiados por el Espíritu Santo, transcurran la vida de cada día en acción de gracias y produzcan frutos más abundantes de caridad.

S.Pablo VI
Eucharisticum Mysterium»

Con nuestra Madre, S. José y nuestro Angel Custodio. Gracias y perdón 🔥

Perdonarme solo sé hablar de AMOR….

OREMOS POR LOS PAÍSES EN GUERRA ¿¿A DONDE VAMOS SEÑOR??

Concha Puig

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,6-9):

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Evangelio según San Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: *La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente» Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Homilía Padre Ignacio, Parroquia San Bonifacio:

Acto de Reparación mundial 5 de octubre

Hola!! mis hermanos en Cristo¡¡ que alegría volver a reunirnos y más este jueves que *celebramos el acto mundial de Reparación  por la blasfemia,  vamos a  ADORAR Y REPARAR  a nuestro Dios y Señor por todos los que te profanan y no te aman. Siempre con nuestra Madre, S. José, y nuestros Ángeles que cantarán, Alabaran, Adoraran y nos bendecirá  🔥

No olvidéis:🔽

Este jueves día 5 de Octubre

⛪ -Lugar: Cripta de la Almudena.

🕠 Hora : 17,30h :

🌹Exposición del Santísimo,

🌹Rezo Sto. Rosario,

🌹Consagración al Sdo Corazón de Jesús, y    

🌹Peticiones de REPARACIÓN.

 ⛪ -18,30: Santa Misa

⚡ Concelebran Padre José Antonio Iniesta, Padre Carlos Melero,  Padre Juan Carlos Ortega lc, Padre, Pablo Liu, Padre Juan Jolín

NOS ACOMPAÑARA LA CORAL ALBORADA

Que ganas de veros!! y volver a reunirnos.

Invita a familiares y amigos.

Concha Puig

Líbranos de la tibieza

¡¡Líbrame señor de la tibieza!! ¡¡Libra a este grupo señor!!
En lucha santa por tu reino hasta que me lleves, nos lleves.
Señor mío y Dios mío, Cuánto aborrecían la tibieza los santos, danos paciencia, voluntad, humildad, espíritu de sacrificio, entrega, amor del tuyo que es el que mantiene encendida la hoguera de tu amor para así hacerlo todo, todo por ti…

Concha Puig

«No llevéis nada para el camino»

Evangelio según San Lucas 9, 1-6
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.  Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. »
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Reflexión P. Javier Mira:

  1. “No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.” La misión que el Señor pide a los Apóstoles requiere el desprendimiento, la pobreza. El, desde su nacimiento lo vivió así. Al cumplirse la plenitud de los tiempos nace nuestro Señor Jesucristo.
    Su nacimiento está narrado escuetamente por san Mateo y san Lucas. Sin embargo, los dos evangelistas no dejan de subrayar dos detalles: el lugar del nacimiento, Belén, y la pobreza y desamparo materiales que lo acompañaron. En este rato de oración vamos a fijarnos en ese ejemplo que nos da Cristo de desprendimiento de los bienes materiales.
    En la Carta a los Filipenses escribe san Pablo: “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombre” (Flp 2, 5-7). Pasando de la plenitud divina a la condición de siervo, Jesucristo quiere nacer en la pobreza, y nos enseña así cuál debe ser nuestra actitud ante los bienes materiales.
    Esta actitud la describe muy bien el Concilio Vaticano II: “El hombre, redimido por Cristo y hecho en el Espíritu Santo nueva creatura, puede y debe amar las cosas creadas por Dios. Pues de Dios las recibe, y las mira y respeta como objetos salidos de la mano de Dios. Dando gracias por ellas al Bienhechor y usando y gozando de las creaturas con pobreza y libertad de espíritu, el hombre entra de veras en la posesión del mundo, como quien nada tiene y es dueño de todo. Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (Gaudium et0 spes).
    En una homilía nos decía el papa San Juan Pablo II: “Nuestro Padre celestial sabe bien que tenemos necesidad de diversas cosas materiales. Pero sepamos buscarlas y usarlas en conformidad con su voluntad. Los valores que se pueden “tener”, jamás debe convertirse en nuestro fin último. (…) Jamás hay que tender hacia los bienes materiales de esta manera, ni usarlos de ese modo, como si fuera un fin en sí mismo.”
     
  2. Jesucristo no sólo nos dio ejemplo de pobreza en su nacimiento en la gruta de Belén, sino también durante toda su vida. Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza (Cfr. Mt 8, 20). Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros seáis ricos por su pobreza (1 Co 8, 9). En la encarnación Cristo se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, y nos dio la redención, que es fruto sobre todo de su sangre derramada sobre la cruz.
    Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt 5, 3). La pobreza en el espíritu, es decir, la pobreza cristiana, exige el desprendimiento de los bienes materiales y de una austeridad en el uso de ellos. La Sagrada Escritura no condena las riquezas en sí mismas, ni el poseerlas legítimamente; sí condena, en cambio, el apego a las mismas y el poner en ellas la confianza. La Iglesia, en relación con los bienes temporales, enseña que “el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás” (Gaudium et spes, n. 69).
    Pero Jesucristo no aparece como un pordiosero: lleva una túnica buena, sin costura. Los soldados, después de crucificar a Jesús, recogieron sus ropas e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y además la túnica. La túnica no tenía costuras, estaba toda ella tejida de arriba abajo. Se dijeron entonces entre sí: -No la rompamos. Mejor, la echamos a suerte a ver a quién le toca (Jn 19, 23-24); sabe comportarse socialmente con distinción e incluso hace notar que no se han tenido con Él los detalles habituales de delicadeza. “Y vuelto hacia la mujer, le dijo a Simón: -¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella en cambio me ha bañado los pies con sus lágrimas y me los enjugado con sus cabellos. No me diste el beso. Pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies. No has ungido mi cabeza con aceite. Ella en cambio ha ungido mis pies con perfume” (Lc 7, 44-46).

Confía en la Divina Misericordia

Mirar que precioso lo que nos dice Padre Pío:

No temas nada en relación con tu espíritu. Todo es obra del Señor
Tú sufres y tienes motivos para quejarte. Laméntate, pues, y a gritos; pero no temas. La víctima de amor que busca la voluntad de Dios debe gritar que no puede más y que le es imposible resistir los caprichos del amado, que la quiere y la deja, y la deja mientras la quiere.

Jesús, que es infinitamente piadoso, no dejará de dar de cuando en cuando una tregua a las pruebas, a las que os ha sometido. Es tan bueno que no permitirá jamás que sucumbais a esta prueba. La prueba es durísima, pero el Señor, que es tan bueno, no dejará de aligerar la cruz de cuando en cuando».

¡CONFÍA SIEMPRE EN LA DIVINA MISERICORDIA !

«Con las apariencias cayó la vida cristiana»

PALABRAS DEL SANTO PADRE

La roca. ¿Qué es el Señor? Quien se encomienda al Señor siempre estará seguro, porque sus cimientos están sobre roca. ¿Qué dice Jesús en el Evangelio? Habla de un hombre sabio que construyó su casa sobre roca, es decir, sobre la confianza en el Señor, sobre cosas serias. Y esta confianza es una cuestión noble, porque el fundamento de esta construcción de nuestra vida es seguro, fuerte.
E incluso nuestra vida puede ser algo cuando mi corazón no es fuerte. La tormenta se acerca -y todos tenemos tormentas en la vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos- y no podemos resistir. Muchos diáconos: «No, cambiaré de vida». Y creo que cambiaré mi vida “usando maquillaje”. Cambiar la vida es cambiar los cimientos de la vida, es decir, poner la roca donde está Jesús . «Me gustaría restaurar esta construcción, este edificio, porque es muy feo, muye feo y me gustaría embellecerlo un poco». y también asegurar los cimientos». Pero haciendo todo a la ligera, la cosa no sale adelante. Caerá. Con las apariencias cayó la vida cristiana”.

Reflexión al Evangelio Domingo 18/09

OTRA SEMANA QUE HA PASADO… LA VIDA ES UN SOPLO… ¿PENSAMOS CON CUANTA RAPIDEZ PASAN LOS AÑOS?. HACE NADA, ÉRAMOS UNOS NIÑOS, NIÑAS Y YA… LA MAYORÍA ABIELOS. ¿COMO NOS PRESENTAREMOS CUANDO NUESTRO DIOS Y SEÑOR NOS LLAME??? OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES.. ¿CORRIENDO IREMOS A ABRAZARTE???? AYYY DIOS MÍO GRACIAS POR TU AMOR.
QUE ALEGRIA 🎼🎶 CUANDO ME DIJERON VAMOS… 💒… POSTRADOS ANTE TI TE DECIMOS AQUÍ ESTAMOS TUYOS SOMOS…

«La Santa Misa no es un acto, es un estado. Un estado nuevo que coge hasta la última fibra del ser, hasta la última palpitación».

Sierva de Dios Teresa Mª de Jesús Ortega, op
Sedienta de Eucaristía

Oh buen Jesús, yo no sé si es un acto o es un estado, lo que sí sé es que es una mutua entrega, Tú Señor te entregas a mí y yo me entrego a Ti para fundirnos en Tu inmenso Amor. Gracias Jesús amado . 💘

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7-9
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.
Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor.
Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

Reflexión del P. Javier Mira
Evangelio según San Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.
Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Palabra de Dios.🔥

  1. No mantiene ante la culpa una actitud defensiva de la que hay que huir porque impide recibir el perdón.
    Jesús le contesta que ha de perdonar setenta veces siete. Es decir, siempre, que no puede  haber límite en el perdón. Esa es la mirada de Dios. Una mirada de plenitud.

La enseñanza acaba con unas palabras de Jesús en las que relaciona el perdón a los demás con el perdón recibido del Padre celestial. “Del mismo modo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano”. Si perdonamos Dios nos perdona, si no perdonamos no recibimos el perdón de Dios.
Con este ejemplo quiere el Señor que comprendamos que el perdón a los demás, procede del perdón que Dios nos concede siempre. Así como Dios nunca se cansa de perdonarnos, nosotros hemos de luchar por perdonar siempre a los demás.
Contemplemos despacio la maravilla del perdón que Dios nos da a manos llenas en el sacramento de la penitencia y, agradecidos luchemos, con la gracia de Dios, para comportarnos así con nuestros hermanos cuando nos ofendan.
 

  1. El perdón comienza cuando, gracias a una fuerza nueva, una persona rechaza todo tipo de venganza. No habla de los demás desde sus experiencias dolorosas, evita juzgarlos y desvalorizarlos, y está dispuesta a escucharles con un corazón abierto.
    El secreto consiste en no identificar al agresor con su obra. Todo ser humano es más grande que su culpa. Un ejemplo elocuente nos da Albert Camus, que se dirige en una carta pública a los nazis y habla de los crímenes cometidos en Francia: «Y a pesar de ustedes, les seguiré llamando hombres… Nos esforzamos en respetar en ustedes lo que ustedes no respetaban en los demás» (A. CAMUS, Carta a un amigo alemán, Barcelona 1995, p.58). Cada persona está por encima de sus peores errores.
    Hace pensar una anécdota que se cuenta de un general del siglo XIX. Cuando éste se encontraba en su lecho de muerte, un sacerdote le preguntó si perdonaba a sus enemigos. «No es posible -respondió el general-. Les he mandado ejecutar a todos» (Cfr. M. CRESPO, El perdón. Heidelberg 2002, p.96.)
    El perdón del que hablamos aquí no consiste en saldar un castigo, sino que es, ante todo, una actitud interior. Significa vivir en paz con los recuerdos y no perder el aprecio a ninguna persona. Se puede considerar también a un difunto en su dignidad personal. Nadie está totalmente corrompido; en cada uno brilla una luz.
    Al perdonar, decimos a alguien: «No, tú no eres así. ¡Sé quién eres! En realidad eres mucho mejor.» Queremos todo el bien posible para el otro, su pleno desarrollo, su dicha profunda, y nos esforzamos por quererlo desde el fondo del corazón, con gran sinceridad.🔥
     

Evangelio del lunes: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Jn 1, 47)

Evangelio según San Lucas 6, 6-11
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico:
-«Levántate y ponte ahí en medio.»
Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo:
-«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre:
-«Extiende el brazo.»
Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Reflexión del Padre J Miras:

  1. “Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo”, están pendientes de su palabras, buscando como acusarles, aquellos corazones están repletos de envidia, doblez, engaño, en cambio el Señor manifiesta sencillez, sinceridad, coherencia.
    Por ejemplo en el encuentro de Cristo con Natanael, dice el Señor: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Jn 1, 47). El Señor alaba la sencillez de aquel hombre. La sencillez, pieza importante en el edificio sobrenatural de la santidad. La vida interior nos lleva a descomplicarnos interiormente, a quitar del alma recovecos, reductos donde se defiende el amor propio.
    Por ejemplo, son manifestaciones de sencillez: no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos; huir de toda afectación, pedantería, hipocresía, etc. Como dice San Josemaría: “Naturalidad. ‑Que vuestra vida de caballeros cristianos, de mujeres cristianas ‑vuestra sal y vuestra luz‑ fluya espontáneamente, sin rarezas, ni ñoñerías: llevad siempre con vosotros nuestro espíritu de sencillez” (Camino, n. 379).
    Y también manifestamos esa sencillez, perdiendo el miedo a que nos conozcan  como somos, con la rectitud de intención de obrar en todo cara a Dios. Nos ayuda a ser sencillos pensar que el Señor nos quiere incluso con nuestras miserias, si sabemos reconocerlas y luchar por vencerlas.
    La sencillez no excluye la prudencia. “Os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (Mt 10 16).
    Para vivir con esta sencillez, necesitamos una profunda humildad, porque la humildad es la verdad. Es la soberbia lo que nos hace complicados e impide la alegría y la caridad. “No alcanzaremos jamás la auténtica alegría sobrenatural y humana, el “verdadero” buen humor, si no imitamos “de verdad” a Jesús; si no somos, como Él, humildes” (Forja, n. 590). “La soberbia entorpece la caridad. ‑Pide a diario al Señor ‑para ti y para todos‑ la virtud de la humildad, porque con los años la soberbia aumenta, si no se corrige a tiempo” (Forja, n. 596).