Reflexión del Evangelio del Domingo 22 de enero

Que alegría cuando me dijeron… vamos a la Casa de nuestro Dios y Señor ¡¡Como no vamos a estar contentos si vamos al encuentro de quien nos AMA COMO NADIE JAMAS NOS HA AMADO NI NOS AMARÁ… Esperando está con su corazón palpitando de AMOR. Todos unidos alrededor del Alta , me olvido de mí porque tengo un hermano que sufre, un hermano que no me habla, un hermano al que he ofendido, un hermano al que he criticado, un hermano que está muy solo sufriendo y no me doy cuenta, un hermano al que me cuesta perdonar….etc
Nunca olvidemos que la unión hace la fuerza mucho más cuando esa unión viene de nuestro Amor de los Amores. Nuestra FE no puede ser infantil tiene que ser madura y vibrar con solo pensar en Cristo que se ofreció por todos sin excepción desde la Cruz siendo inocente… y ahora Resucitado nos espera para que lo recibamos, lo Adoremos y Reparemos por todos los que conociendo lo lo abandonan…lo ofenden lo ultrajante.
Con nuestra Madre, S. José y nuestro Ángel Custodio. Gracias y perdón

Concha Puig

Evangelio (Mt 4,12-23)

Cuando oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí

en el camino del mar,

al otro lado del Jordán,

la Galilea de los gentiles,

el pueblo que yacía en tinieblas

ha visto una gran luz;

para los que yacían en región

y sombra de muerte

una luz ha amanecido.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:

— Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos.

Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo:

— Seguidme y os haré pescadores de hombres.

Ellos, al momento, dejaron las redes y le siguieron. Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó. Ellos, al momento, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron.

Recorría Jesús toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo.

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