Por Beatriz Azañedo, publicado en Cathopic.com
Pentecostés era una de las tres grandes fiestas judías y muchos israelitas peregrinaban a Jerusalén durante estos días para adorar a Dios en el templo. En el origen de esta gran fiesta, daban gracias a Dios por la cosecha del año y más tarde también se recordará en este día la Ley dada por Dios en el Monte Sinaí.
Sigue leyendoAl cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban. Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas.
HECHOS APÓSTOLES 2, 1-13


