El amor verdadero es heroico y bello, pero difícil. El amor casto es estar entero, estar de verdad en todo lo que hacemos, meta difícil. Nadie se queda en lo bajo de una montaña pudiendo subir hasta la cima, nadie construye una catedral sin esfuerzo, nadie espera tener el trabajo de sus sueños sin sacrificio; son caminos cuidados, pasos pensados… Si vemos tan claro estas dificultades y las valoramos, ¿por qué debe ser distinto respecto al amor?
La castidad es tener mirada pura, es una vida en la que los gestos no mienten y todo es auténtico. Porque nuestros gestos tienen mucha importancia, no sólo son impulsos La gracia sobrenaturaliza nuestros gestos para que sean portadores de la presencia personal, que cada uno esté implicado de verdad en ellos. La lujuria, por el contrario, es una sustracción de la presencia personal, pues solo es soporte de sensaciones que queremos vivir.

