Reflexión de la Epifanía de Nuestro Señor

Al reflexionar en el relato del Evangelio de San Mateo, que relata el episodio de los Magos que ofrecen al Niño Jesús oro, incienso y mirra, el Papa explicó cuáles fueron los tres regalos que los Sabios de Oriente recibieron de Dios: “tres preciosos dones que también nos conciernen a nosotros”.

El primer lugar, el Papa se refirió al “don de la llamada” y destacó que “Dios nos llama a través de nuestros más grandes deseos y aspiraciones”. “Los Magos se dejaron asombrar e incomodar por la novedad de la estrella y se pusieron en camino hacia lo que no conocían… Se sintieron llamados a ir más allá”, dijo el Papa.

En esta línea, el Santo Padre subrayó que “esto también es importante para nosotros: estamos llamados a no contentarnos, a buscar al Señor saliendo de nuestra comodidad, caminando hacia Él con los demás, sumergiéndonos en la realidad. Porque Dios llama cada día, aquí y hoy, en nuestro mundo”.

En segundo lugar, el Papa Francisco se refirió al “don del discernimiento” porque los Magos no se dejaron engañar por Herodes sino que “saben distinguir entre la meta del viaje y las tentaciones que encuentran en el camino”.

“Abandonan el palacio de Herodes y, atentos a los signos de Dios, ya no pasarán por allí, sino que volverán por otro camino. ¡Qué importante es saber distinguir la meta de la vida de las tentaciones del camino! ¡Saber renunciar a lo que seduce, pero lleva por mal camino, para comprender y elegir los caminos de Dios! El discernimiento es un gran don, y nunca hay que cansarse de pedirlo en la oración. ¡Pidamos esta gracia!”, invitó el Papa.

Finalmente, el Santo Padre se refirió al “don de la sorpresa”, porque los Reyes Magos “acogen la sorpresa de Dios y viven su encuentro con Él maravillados, adorándole: en la pequeñez reconocen el rostro de Dios”.

“Humanamente todos estamos inclinados a buscar la grandeza, pero es un don saber encontrarla de verdad: saber encontrar la grandeza en la pequeñez que Dios tanto ama. Porque así es como se encuentra al Señor: en la humildad, en el silencio, en la adoración, en los pequeños y en los pobres”, indicó el Papa.

Evangelio (Mt 2,1-12)

Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando:

— ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.

Al oír esto, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén. Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías.

— En Belén de Judá — le dijeron —, pues así está escrito por medio del Profeta:

Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.

Entonces, Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en en que había aparecido la estrella; y les envió a Belén, diciéndoles:

— Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.

Oración:

Señor Jesús: que a imitación de los Magos de Oriente
vayamos también nosotros frecuentemente
a adorarte en tu Casa que es el Templo
y no vayamos jamás con las manos vacías.
Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas,
el incienso de nuestra oración fervorosa,
y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Ti,
y que te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María,
a quien queremos honrar y venerar siempre
como Madre Tuya y Madre nuestra .
Amén.

Feliz año 2023 y feliz Domingo de la Maternidad de la Virgen María

¡¡Feliz año!! Ayer 2022 y hoy 2023 en un salto ¡¡zas!! Hemos cambiado de año, qué fácil parece ¿verdad?, pero difícil para todos pues cargamos con un saco que pesa y mucho, para unos mas y menos para otros pero está lleno y lo cargamos sobre nuestra espalda, alma y corazón, pero siempre con esperanza y alegría santa.
Hoy celebramos el Nombre de María y su Maternidad, se nos regala esa vida llena de gracia para que se haga vida en nosotros y nuestras familias.
Que alegría Madre, cuánto nos AMAS!! Qué cerca estás de todos tus pobres hijos. Nos has regalado el Rosario, cuánta paz da si lo rezamos a mi mucha!! Y como me aconsejas en algún momento mientras lo rezo. MADRE GRACIAS GLORIA A TI QUE JUNTO A LA EUCARISTÍA SOIS LOS DOS PILARES DE NUESTRA SALVACIÓN.
JUNTO A TI, A JESÚS, S. JOSÉ Y ÁNGEL CUSTODIO.
CUIDA DE NUESTROS SACERDOTES, RELIGIOSAS Y STO. PADRE QUE NUNCA SE DESVIE, Y TU SANTA IGLESIA QUE TANTO AMAS.

Concha Puig

Evangelio (Lc 2,16-21)

Y fueron presurosos y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre. Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas sobre este niño.

Y todos los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho. María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón.

Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.

Despedimos el año 2022 siempre de la mano de Jesús

Con este Niñito tan precioso despedimos el año 2022 que se nos va y con el parte de la historia de nuestra vida, donde ha habido momentos de todo tipo, todo está en el Corazón de nuestro Dios y Señor, Él todo lo hace nuevo!! El año lo despedimos pero lo que nunca termina nunca jamás es Tu Amor Jesús amado y el nuestro aumenta porque somos almas que a los pies de la Eucaristía y de la Cruz te Adoramos, Reparamos y nos dejamos amar por Ti, Amor de los Amores.
Os quiero mis hermanos en Cristo pedimos salud y Paz y trabajo, en nuestras familias y en el mundo entero.
SEÑOR PAZ!!! MIRA ESOS PAÍSES QUE ESTÁN EN GUERRA. PAZ PAZ PAZ

Concha Puig

Día de la Sagrada Familia: ejemplo de confianza en los planes de Dios y de mucho amor

Honrar el nacimiento de Jesús tiene que ver con poder honrar nuestras raíces y modo de acontecer. Dar las gracias hoy a quienes nos tomaron en brazos al nacer, nuestros primeros cuidadores: nos alimentaron, nos educaron, nos acompañaron con lo mejor de sí mismos y también con sus heridas. Como el «sí» de María y de José, el suyo nos permitió crecer y ocupar nuestro lugar en el mundo.
Hoy es un día para traer sus nombres al corazón y dar un lugar a todos aquellos que hicieron sitio por nosotros y nos sostienen desde atrás. Nos reconocemos hijos de nuestros padres y nos inclinamos ante sus vidas con gratitud, y ante aquellos que, a su vez, se la dieron a ellos, y al mismo tiempo nos reconocemos unidos por un vínculo mayor: «¿De qué me serviría si Jesucristo hubiera nacido de Dios y yo no?», se preguntaba Eckhart.
También es día para orar por las familias cuyas relaciones se han fracturado, cuya trama está herida y necesitan encontrar modos de reparar y sanar ese tejido relacional. Las ponemos bajo la bendición de la familia de Nazaret: acogida, perdón, paciencia, segundas y terceras oportunidades, y mucha, mucha comprensión y cariño.

Y como ha dicho el Papa Francisco: “El mensaje que proviene de la Sagrada Familia es sobre todo un mensaje de fe. En la vida familiar de María y José Dios está verdaderamente al centro, y lo está en la persona de Jesús. Por esto, la familia de Nazaret es santa: porque está centrada en Jesús… Esta luz que viene de la Sagrada Familia nos anima a ofrecer calor humano en aquellas situaciones familiares en las cuales, por diversos motivos, falta la paz, falta la armonía y el perdón”.

Evangelio (Mt 2,13-15; 19-23)

Cuando se marcharon, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:

—Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre y huyó a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta:

De Egipto llamé a mi hijo.

Muerto Herodes, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:

—Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel; porque han muerto ya los que atentaban contra la vida del niño.

Se levantó, tomó al niño y a su madre y vino a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá; y avisado en sueños marchó a la región de Galilea. Y se fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por medio de los Profetas: «Será llamado nazareno».

Poema de despedida

Como se iba el sol

En una hermosa tarde

Dibujando entre las nubes 

Diferentes y hermosas figuras…

       Así, poco a poco

       Pero inexorablemente

              Te ibas yendo

              O solo escondiendo

O solo desapareciendo de nuestra vista

Así, poco a poco, hermosamente

Como cuando lucías plenamente

                   A mediodía 

El mismo sol, la misma fuerza, 

                  Igual belleza,

                Pero desapareciendo

Hermosamente de nuestra vista…

La luz permanece, no se agota, sólo

Que nuestros ojos no siempre 

                Pueden seguirla…

Pero se conserva en mí corazón…

En el Corazón que ha sabido hacer

                        Un hueco

               A modo de acumulador

               Para los días de sombra 

           Tantos días de penumbra,

                Sin tu presencia…

     Siempre que pueda contemplar,

                 Una y otra vez

                La puesta de sol

Renovaré tu recuerdo enmi interior

      Y dejaré de nuevo llenar mi

                    Acumulador,

      Por haber sido.un día, Luz en

                      Mi vida…

      Calor y energía en mi corazón…

Rosario Aguilar

Reflexión del día de Navidad

Hoy tenemos que empezar el día leyendo y haciendo nuestra Tu Palabra Señor.
Hoy todo es nuevo porque viene con una Paz nueva, esa que sabe que necesitamos para dejar nuestro peso en ese «primer Sagrario» mirar qué bonito el Evangelio de hoy, casi impenetrable porqué cómo podemos llegar hasta ser absorbidos por la Palabra para poder captar cuánto abarca??? Por eso nos envió su Espíritu, para eso y para ser sus mensajeros.

Concha Puig

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan1, 1-18
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. AMEN

La Navidad vivida como monja de clausura

«Para vivir bien la Navidad primero tienes que haber vivido el Adviento», asegura sor Leticia, maestra de novicias durante muchos años en el monasterio de dominicas de Lerma y alma mater del Reto de las monjas, la iniciativa de evangelización online que cada día llega a decenas de miles de personas y cuyos diez años de existencia celebran ahora con el libro Te reto. La prueba de los 100 días.

De su mano nos metemos por un momento entre las rejas de la clausura para saber que, durante estas semanas, las monjas han vivido el Adviento «de manera sobria y también gradual, sabiendo que nos acercamos a la fiesta de nuestra liberación». Así, cada una de las hermanas ha tenido su particular retiro con María: la priora ha ido dejando cada día una imagen de la Virgen en la celda de cada monja para que tuviera un día exento de trabajo comunitario y poder rezar más. Y también se han ocupado de los demás, por ejemplo, escribiendo cada una tres felicitaciones de Navidad personales para los ancianos de la residencia de la ciudad.

Nochebuena con zanahorias

Si la comida ha sido sobria en este Adviento, en Nochebuena también: simplemente unas zanahorias y una tortilla francesa. ¿Por qué? «Estamos acostumbrados a las grandes cenas de Nochebuena, pero en realidad no podemos celebrar nada porque el Niño no ha nacido todavía», explica sor Leticia.

La mañana siguiente, todas las hermanas se afanan en decorar el monasterio. «Cada una pone un belén en su oficio: la enfermería, el refectorio, el claustro… Hay belenes de todos los tamaños y por todas partes, para que vayas por donde vayas todo te lleve a Cristo».

Son días de muchos villancicos, y las comidas —que durante el resto del año son en silencio— ahora son ocasión para hablar y compartir, con sobremesas que dan incluso para participar en juegos de mesa y cantar juntas.

También son fiestas «en la que la Providencia nos cuida especialmente —afirma sor Leticia—, porque la gente es muy generosa y hasta hay personas que nos regalan su propia cesta de Navidad». En cualquier caso, «si tienes el corazón encendido, la comida pasa a un segundo plano. Lo primero es la Navidad y compartirla con las hermanas».

La Nochevieja la viven con una vigilia a medianoche, dando gracias por el año que termina y pidiendo para el que entra, por las intenciones que llevan en el corazón. Al día siguiente celebran el rito de la venia, con las monjas postrándose en el suelo adorando al Niño. «Empezamos el año con un acto de humildad» expresa la superiora. «Le decimos a Cristo que es el centro de nuestra vida». El día de Reyes «volvemos a ser niñas y les escribimos una carta». Y ese día tres monjas se disfrazan de reyes magos y reparten «todo lo que nos mande la Providencia».

Las dominicas tienen claro que en Navidad «lo primero es celebrar la fe, para no salir luego con una sensación de vacío». Es necesario vivir estos días «desde la oración y desde el amor, porque nadie da lo que no tiene. Cristo no nos quita la diversión ni la fiesta, sino que da sentido». Para ayudar a vivir la Navidad y el resto del año con esta perspectiva, su nuevo libro ofrece una prueba de 100 retos, que es como «dar 100 días al Señor para poder ver el camino por el que has de ir, porque Cristo no es un dinosaurio del pasado, está vivo y con nosotros».

Hace unos días, una persona en fase terminal llamó al convento para contar que por el Reto había perdido el miedo a la muerte. «En estos diez años hemos acompañado a muchos en un camino de fe», constata sor Leticia. Por eso, 2.000 años después «podemos seguir celebrando» la Navidad. ¿Cómo? «Buscando a Cristo en el sagrario y pasando un rato con Él. Y luego celebrarlo a lo grande. Si te cargas de Él y de su paz vas a vivir esta Navidad de otra manera».

Que la venida de Jesús marque nuestra vida

¡VEN ESPÍRITU SANTO VEN! Protégenos, se nuestro guía, nuestra Luz para que seamos siempre fieles al Amor de nuestro Rey Adorado.
Se acerca la Navidad, Señor entra en nuestro corazón, envuelve todo nuestro ser, que el consumo no consiga desplazar a Jesús, José y María. Que Tu venida mi Dios marque toda nuestra vida ….
Tú eres fuego que consume y quema nuestro miedo, cobardía, tibieza, comodidades, soberbia y el mirarme solo a mí misma…que en esas cenizas, crezca lo que debe guiar toda nuestra vida: el ejemplo de la Sagrada Familia.

Concha Puig

10 minutos para meditar el Evangelio de hoy: el caso de Zacarías

Ven, Señor Jesús, porque nuestra fe a veces vacila ante la angustia y los problemas que parecen no tener solución. Auméntanos la fe para saber responderte Señor con fidelidad y confianza en todos los acontecimientos de este día.
¡Que sepamos ser reflejo de Tu Amor en las pequeñas y grandes cosas de nuestra vida! ¡Señor mío y Dios mío! TE AMO!! ¡¡TE AMAMOS!!

Concha Puig

Reflexión del Evangelio del Domingo 18 de Diciembre

Nos encontramos hermanos alrededor del Altar allí al cobijo de nuestro Rey de Reyes y Señor de Señores. Que alegría cuando me dijeron…
Hoy el Salmo nos invita a «subir al Monte del Señor»… El encuentro con Cristo, es también, como una consecuencia inmediata, el encuentro con los otros a un nivel superior, al nivel al que hemos «ascendido» en el encuentro con Cristo… en el momento de la Transfiguración… en el Monte de las Bienaventuranzas…, en el Monte Calvario… también en la Elevación de Jesucristo hacia el Padre… en la Elevación Eucarística… Ahí donde no llega la contaminación del mundo… para volver, empapados por la experiencia compartida, al mundo… a ser Luz para el mundo que nos ve… que nos observa… que se acerca con Esperanza…
Con nuestra Madre de la Esperanza, S. José y nuestro Ángel Custodio. Gracias y Perdón.
El sábado el Sto. Padre cumplió años, pedimos para que la Luz del E.S. lo ilumine siempre para conducirnos hacia TU VERDAD SEÑOR!!! MADRE Y S. JOSÉ CUIDALO DEL MALIGNO ENEMIGO

Concha Puig

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,18-24):

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.
Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.