Derecho a la blasfemia

Derecho a la blasfemia

[Artículo publicado originalmente en Mundofinanciero.com]

Por Pedro Cerracín, abogado y miembro de Amistad en Cristo

En estos días la opinión pública francesa se encuentra dividida por el llamado “caso Mila” y el llamado “derecho a blasfemar”. Una estudiante francesa de 16 años llamada Mila, publicó el pasado 19 de enero un vídeo en una cuenta Instagram criticando al Islam: “Odio la religión, en el Corán solo hay odio, el Islam es una mierda. A vuestro Dios le meto el dedo en el culo”.

Dicho vídeo se hizo viral y posteriormente las amenazas contra su autora se han producido a una velocidad e intensidad máxima. Y, por si faltaba algo el presidente francés Macron se unió al debate público explicando que en Francia hay libertad de expresión y derecho a blasfemar. Y el 18 de febrero pasado, ha pronunciado un discurso en la ciudad francesa Mulhouse, en el que ha anunciado un plan de acción para evitar lo que el presidente francés ha dejado de llamar “comunitarismo” denominándolo “separatismo islamista” al considerar que los creyentes musulmanes sitúan las leyes religiosas por encima de las leyes de la República. En estas mismas fechas en España se ha producido la comparecencia de un tal llamado “Willy Toledo”, que va por los mismos derroteros, defendiendo el llamado derecho a blasfemar.

La interrogante surge sola respecto a los casos y sociedades en que las leyes políticas permiten herir y atacar los sentimientos religiosos, con escarnios e insultos propinados contra las creencias religiosas, contra sus normas, Dios, la Virgen, los Santos, etc. ¿Están permitidos los insultos a los valores y normas civiles? Porque es evidente que la llamada ley de la mayoría y sus dogmas, tienen múltiples agujeros contra los que dirigir el humor, los insultos y el escarnio. Si las leyes civiles expulsan a las leyes religiosas del mapa del respeto, ¿en qué se basan para exigir que las personas religiosas no expulsen de sus conciencias las leyes civiles?

Por eso creo que hay que reflexionar y tener claro que el respeto debe producirse en ambas direcciones. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Aunque en los momentos actuales que los políticos pretenden su propia deificación e imponer sus propios mandamientos hasta en cuestiones absolutamente íntimas y personales, les costará entenderlo. En cualquier caso un pulso entre ley civil y ley religiosa no parece conveniente para la paz civil y la convivencia en una sociedad verdaderamente avanzada.

Éxito de Hazte Oír

Con satisfacción reproducimos la carta de “HAZTE OÍR”

“Es el caso del cantautor Javier Krahe. Fue en 2004. El programa ‘Lo + plus’ de Canal+ emitió un vídeo promocional del cantautor Krahe en el que se mostraba ‘Cómo cocinar un crucifijo’. El crucifijo era troceado, untado con mantequilla y metido en un horno, saliendo al ‘tercer día en su punto’.

En defensa de la libertad y la tolerancia religiosa, HazteOir.org puso en marcha una campaña de boicot a todas las empresas del Grupo PRISA (Digital+, Librerías Crisol, Diario AS, Editorial Santillana…), lo que provocó que Canal Plus pidiera disculpas por haber emitido esta ofensa gratuita.

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La ONU contra la blasfemia

Y el Código Penal español no sirve para nada.

Los musulmanes han conseguido algo insólito desde una perspectiva de los cristianos europeos. Han conseguido que la ONU esté dispuesta a formular una declaración contra la blasfemia a petición de la Conferencia Islámica, y que Solana, el responsable de la política exterior de la UE lo suscriba. La razón de Solana es que en la UE “tenemos un profundo respeto hacia los musulmanes”. Al mismo tiempo los daneses han respondido mayoritariamente a una encuesta afirmando que comprenden por qué los musulmanes están furiosos con las caricaturas.

Mientras esto sucede en el mundo, el artículo 525 del Código Penal español, castiga con multa a quienes ofendan los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa mediante el “escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen a quienes los profesen y practiquen”. Atención porque se trata de una modesta multa pero, a pesar de ello, vean como se han venido comportando los tribunales españoles:

El autor de un videojuego donde se disparaba contra nazarenos durante la Semana Santa fue juzgado en Sevilla el pasado octubre. El fiscal pedía 10 meses de multa por un delito contra los sentimientos religiosos. El acusado pidió perdón porque no tuvo intención de ofender. Fiscal y acusación particular (tres hermandades sevillanas) retiraron los cargos. Fue Absuelto.

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Anticlericalismo y cristofobia

Si uno observa las declaraciones últimas de Rodríguez Zapatero da la impresión de que lo que más le preocupa a la máxima autoridad de la nación es la Iglesia católica. No hay nada más clerical que un comecuras, lo sé, pero llama la atención la obsesión moralista de ZP y de su Gobierno.

Aunque, si lo piensan bien, la obsesión anti-eclesial es muy sencilla es lógica: nadie imputa una duda, sino una certeza, de la misma forma que el mal no es lo contrario del bien, sino su ausencia, de la misma forma que la nada no es lo contrario de la existencia, sino la ausencia de ser.

Pero los progres son muy maniqueos, así que gustan de alabar la duda, que nada explica ni a nadie consuela, con tal de arremeter contra la certeza, contra “los que se sienten en posesión de la verdad”.

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