La Encarnación nos abre las puertas para descubrir la presencia del Señor en la historia de los hombres, pues el Verbo de Dios haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura (Benedicto XVI). El se queda con nosotros hasta el fin del mundo para darnos su Cuerpo y su Sangre, por eso tenemos que Reparar a Cristo Eucaristía que tantas ofensas, irreverencias, profanaciones, Comuniones tan mal recibidas. Hay mucho que Reparar en un mundo en poder del malo (1 Jn 5, 19).
Hoy Jueves Santo día en que nuestro Jesús amado instituyó la Eucaristía, este mundo necesita que estemos en Adoración Reparadora a los pies de la Cruz y de la Custodia, con nuestros ojos y 💕 fijos en la infinita belleza, vibrando, por nuestro Amor de los Amores, entrando en las heridas de su cuerpo que nos dejan ver los secretos de su ❤️ Nadie tiene un amor más grande ¡No olvidemos que murió por todos sin excepción! Sacrificio que anticipó y Perpetuó hasta el fin del mundo el la última Cena con sus discípulos, el primer Jueves Santo, instituyendo el SACERDOCIO y concediéndoles el poder y deber de: HACED ESTO EN MEMORIA MIA y envolviendo en una corriente de amor: AMAROS UNOS A OTROS COMO YO OS HE AMADO ( Jn. 13, 24) UNA ORACIÓN MUY ESPECIAL POR NUESTROS SACERDOTES SOBRE TODO POR NUESTRO CONSILIARIO Y PKR LOS QUW NOS AYUDAN Y ESTAN AL LADO DE AMISTADXEN CRISTO ¡QUE SEAN SANTOS MADRE Y S. JOSÉ!! CUANTO LOS NECESITAMOS Y QUEREMOS ¿Verdad hermanos?
Si la Virgen María no hubiera sido Madre de Jesús, tampoco sería nuestra Madre… Tampoco sería Reina de todo cuánto Dios ha creado, y es escuchando las Palabras del Evangelio como nos ayuda a comprender «»»¿quién es mi Madre y mis hermanos…? El que hace la voluntad de mi Padre, esa es mi Madre…»»» Buscar el Amor de Dios es buscar su Voluntad y buscar su voluntad es nuestra manera de corresponder a su Amor… El Amor es lo que nos estimula a buscar y vivir en su Voluntad… Vivir en la voluntad de Dios es desempeñar «la misión»… aquello para lo que nos ha destinado, de ser «Hijos en El Hijo… ser Santos e irreprochables ante El por el Amor…» SEÑOR, puesta aquí, a los pies de tu Cruz, a sabiendas de que no soy digna de pronunciar tu Nombre… con todo el dolor de mis pecados…, con toda la conciencia de mi nada…, y uniéndome hoy especialmente al dolor de María, tu Madre, nuestra Madre… te entrego mi corazón dolorido en Reparación por mis pecados…, y todo el miedo que hay en él… miedo a buscarme a mi y no a Ti… a buscar mi voluntad y no la tuya…, a mirarme a mí y no a Ti… Te lo presento para que si es tu voluntad, lo crucifiques contigo y lo resucites también contigo… y pueda llenarme de tu Gracia y tu Amor, para sólo «ver y hacer tu Voluntad»…
Levantemos esa crucecita que muchos cargamos, bien alto y mirando al madero, donde estuvo clavado nuestro Jesús amado, vayamos cerca… muy cerca de El, a ese lugar a esa puerta del Sagrario, a esa puerta del Cielo aquella en la que está REAL Y PRESENTE, Nuestro AMADO CORAZÓN DE JESÚS, nuestro Amor de los Amores y adorándole, postrados a sus pies ofrezcamos todo lo que somos, todo y la nada de nuestros méritos todas nuestras debilidades, todos nuestros sufrimientos… Él mirándonos con eterno AMOR MISERICORDIOSO Y comprensión nos dirá… Hijos esto se lo doy a mis mejores amigos… Y entenderemos que a quien tanto le defendió… será nuestro valedor en el camino hacia el CIELO. Con nuestra Madre, S. José y nuestro Ángel Custodio. Por nuestros Sacerdotes, Religiosas pedimos que amen mucho la Adoración y Reparación y que se den cuenta que los necesitamos… Gracias y perdón
“ -¿NO ERAN TRES LOS HOMBRES QUE ARROJAMOS AL HORNO? RESPONDIERON DICIENDO AL REY: -ASÍ ES, MAJESTAD. PREGUNTÓ DE NUEVO: -¿CÓMO ES QUE YO VEO CUATRO HOMBRES, SIN ATAR, CAMINANDO EN MEDIO DEL FUEGO Y SIN DAÑO ALGUNO? Y EL ASPECTO DEL CUARTO ES COMO UN HIJO DE LOS DIOSES” (Daniel 3, 91-92)
Me encanta leer pasajes en donde participa algún ángel. Me hace acordarme de lo grandiosos y poderosos que son en medio de nosotros, que somos débiles. Y no sólo eso, me hace recordar a mi ángel de la guarda. Habitualmente no me acuerdo mucho de él, pero la realidad es que él no me deja ni de día ni de noche, y se pasa las horas rezando por mí a Dios, al que ve cara a cara.
Hoy quiero tenerle muy presente todo el día, haciendo caso a sus inspiraciones. ¡Tengo tanta suerte, Padre! Creaste un ángel sólo para mí, lleno de virtudes para transmitírmelas. El propósito de su existencia es que yo vaya al cielo, y no sólo eso… si cuando muera debo pasar por el purgatorio, no se despegará de mí ni un segundo hasta que consiga acceder a Tu gloria. Siempre conmigo. Muchas, muchas gracias Padre, Te lo debo todo.
“La mujer, en cierto sentido, es creada a base de la misma humanidad. La homogeneidad somática, a pesar de la diversidad de la constitución unida a la diferencia sexual, es tan evidente que el hombre (varón) despertado del sueño genético, la expresa inmediatamente cuando dice: «Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará varona porque del varón ha sido tomada» (Gén 2, 23). De este modo el hombre (varón) manifiesta por vez primera alegría e incluso exaltación, de las que antes no tenía oportunidad, por faltarle un ser semejante a él. La alegría por otro ser humano, por el segundo «yo», domina en las palabras del hombre (varón) pronunciadas al ver a la mujer (hembra). Todo esto ayuda a establecer el significado pleno de la unidad originaria. Aquí son pocas las palabras, pero cada una es de gran peso. Debemos, pues, tener en cuenta, y lo hacemos también a continuación el hecho de que la primera mujer, «formada con la costilla tomada del hombre», inmediatamente es aceptada como ayuda adecuada a él” (Catequesis del 7 de noviembre 1979).
La antropología de Juan Pablo es profundamente bíblica. Se ancla de modo especial en los primeros capítulos del libro del Génesis. Después de haber aclarado cómo el cuerpo expresa la persona en la visión originaria del hombre, ahora se centra en el relato del capítulo segundo del libro, de redacción yahvista, que habla de la creación del hombre y de la mujer, en un contexto diferente del capítulo primero. En el capítulo segundo Adán es creado primero y no encuentra una ayuda semejante a él en el resto de la creación. Entonces es cuando Dios actúa de nuevo de modo poderoso con la creación de la mujer. Juan Pablo II reconoce que la mujer “es creada en la base de la misma humanidad”. No hay distinción de dignidad entre el hombre y la mujer. El hecho de que el relato del Génesis coloque antes la creación del hombre, no quiere decir para nada que posee una dignidad mayor. Incluso podríamos decir que una cierta relevancia de la mujer lo muestra el hecho de que ella es la última obra de la creación, como si fuera en un cierto sentido su culmen. En primer lugar hay una homogeneidad somática. Es cierto que hay una diferencia sexual, pero al mismo tiempo no menos cierto es que el cuerpo del hombre y de la mujer provienen del barro al cual el Señor les ha dado un aliento de vida con el soplo del espíritu. No se trata de contraponer hombre o mujer, varón o hembra, sino de reconocer en ambos una par dignidad con sexos diferentes y por ello también con tareas específicas que se complementan.
La expresión admirada del hombre que contempla casi con éxtasis a la mujer: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gen 2, 23). Adán reconoce que es hueso de sus huesos y carne de su carne, pero no es Adán: es Eva. Es un tú, no la introspección del yo. Con Eva aparece la alteridad como elemento constitutivo de la persona humana. Ésta no se constituye por su relación consigo mismo, aún necesaria y debida, sino en la relación con el “tú” de la mujer. La contemplación de Eva deja extasiado a Adán. Y no sólo por la belleza corporal de Eva, sino también por la posibilidad de entrar en relación con una alteridad que será fundamental en la comprensión de sí mismo. Eva es “ishá” (hembra o como traduce Juan Pablo II, varona) porque del varón (“ish”) ha sido tomada.
En la contemplación de Eva, Adán manifiesta alegría e incluso exaltación. Eva saca de la soledad a Adán. Y esta fuga del solipsismo es para Adán una verdadera liberación. El otro no debería ser para nosotros un infierno, sino una liberación. La mujer sin embargo no es sólo un instrumento o medio para la plenitud de Adán. Ella es un ser personal, fin en sí misma. También ella necesita la alteridad de Adán. También a ella le acecha la tentación del encerramiento en su propio ser sin la apertura al otro. Al origen hay una dualidad de varón y de hembra, pero destinada a una unidad, a ser “una” sola carne. El dinamismo entre unidad y apertura al otro será constitutivo del ser humano. Será como una especie de juego polar en el que ambos elementos tienen que relacionarse de modo equilibrado para poder ser fructífero.
Esta página de la Biblia expresa una de las alegrías mas poderosas e íntimas del ser humano: el encuentro con una persona a la que se descubre como otro yo, un “tú” a quien poder amar. El otro abre la posibilidad de poder realizar el amor fuera de sí mismo, aunque luego ofrezca también una plenitud personal incomparable. Este segundo capítulo es breve. Las palabras son escasas, pero el contenido es altísimo. No es necesario decir mucho en lo esencial. Y lo esencial en el ser humano es la apertura al amor. Cuanto más se da y se recibe amor, el hombre (y la mujer) se realizan con mayor plenitud. Para nosotros es una invitación a volver al amor primero. Si somos casados, al amor primero a nuestro esposo o esposa. Si somos sacerdotes o religiosos, volver al amor primero a nuestro gran amor que es Jesucristo y su Iglesia. La mujer descubre a Adán la vocación al amor. Por eso se alegra y se regocija. Tanto la mujer como el hombre son llamados a ser reclamos de este amor santo, bueno, infinito, sin límites. Agradezcamos al Señor esta llamada fundante al amor. Si logramos amar, hemos conseguido todo. Si no lo logramos, hemos fallado como seres humanos. Pidamos al Señor esta gracia, la de saber dar y recibir el amor.
Como pasa el tiempo ¡cambio de hora otra vez… y en un instante cambio de vida cuando Dios nos llame a su presencia.. mira como te mira.. mira como nos mira con esa Mirada que penetra y traspasa el alma el corazón y la vida entera… hija, hijo, nos está diciendo te AMO TANTO que no quiero perderte, no te desvíes del verdadero camino ese que un día te traerá hasta mis brazos que te estrecharán con todo mi AMOR MISERICORDIOSO. Que alegría cuando me dijeron.. vamos a la casa del Señor… hoy nuestra cita semanal alrededor del Altar, pidiendo los unos por los otros no olvidemos la unión hace la fuerza en el Corazón de nuestro Dios y Señor.
Concha Puig
«Una espiritualidad eucarística, es verdadero antídoto al individualismo y al egoísmo que tantas veces caracterizan la vida cotidiana, lleva al redescubrimiento de la gratuidad, de la centralidad de las relaciones».
S.S. Benedicto XVI 25° Congreso Eucarístico Nacional italiano Septiembre 11 de 2011
Oh Jesús amado líbranos por Tu infinito poder en la Eucaristía de todo egoísmo e individualismo, haznos ver nuestra verdadera miseria, y danos las fuerzas necesarias para no pecar más y estar pendiente de tu santa voluntad. Gracias y perdón Con nuestra Madre, S. José y nuestro Ángel Custodio.
Evangelio (Jn 11,1-45)
Había un enfermo que se llamaba Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro había caído enfermo. Entonces las hermanas le enviaron este recado:
—Señor, mira, aquel a quien amas está enfermo.
Al oírlo, dijo Jesús:
—Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, a fin de que por ella sea glorificado el Hijo de Dios.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Aun cuando oyó que estaba enfermo, se quedó dos días más en el mismo lugar. Luego, después de esto, les dijo a sus discípulos:
—Vamos otra vez a Judea.
Le dijeron los discípulos:
—Rabbí, hace poco te buscaban los judíos para lapidarte, y ¿vas a volver allí?
—¿Acaso no son doce las horas del día? —respondió Jesús—. Si alguien camina de día no tropieza porque ve la luz de este mundo; pero si alguien camina de noche tropieza porque no tiene luz.
Dijo esto, y a continuación añadió:
—Lázaro, nuestro amigo, está dormido, pero voy a despertarle.
Le dijeron entonces sus discípulos:
—Señor, si está dormido se salvará.
Jesús había hablado de su muerte, pero ellos pensaron que hablaba del sueño natural.
Entonces Jesús les dijo claramente:
—Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; pero vayamos adonde está él.
Tomás, el llamado Dídimo, les dijo a los otros discípulos:
—Vayamos también nosotros y muramos con él.
Al llegar Jesús, encontró que ya llevaba sepultado cuatro días. Betania distaba de Jerusalén como quince estadios. Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para consolarlas por lo de su hermano.
En cuanto Marta oyó que Jesús venía, salió a recibirle; María, en cambio, se quedó sentada en casa. Le dijo Marta a Jesús:
—Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano, pero incluso ahora sé que todo cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.
—Tu hermano resucitará —le dijo Jesús.
Marta le respondió:
—Ya sé que resucitará en la resurrección, en el último día.
—Yo soy la Resurrección y la Vida —le dijo Jesús—; el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?
—Sí, Señor —le contestó—. Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido a este mundo.
En cuanto dijo esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en un aparte:
—El Maestro está aquí y te llama.
Ella, en cuanto lo oyó, se levantó enseguida y fue hacia él. Todavía no había llegado Jesús a la aldea, sino que se encontraba aún donde Marta le había salido al encuentro. Los judíos que estaban con ella en la casa y la consolaban, al ver que María se levantaba de repente y se marchaba, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Entonces María llegó donde se encontraba Jesús y, al verle, se postró a sus pies y le dijo:
—Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús, cuando la vio llorando y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció por dentro, se conmovió y dijo:
—¿Dónde le habéis puesto?
Le contestaron:
—Señor, ven a verlo.
Jesús rompió a llorar. Decían entonces los judíos:
—Mirad cuánto le amaba.
Pero algunos de ellos dijeron:
—Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que no muriera?
Jesús, conmoviéndose de nuevo, fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra. Jesús dijo:
—Quitad la piedra.
Marta, la hermana del difunto, le dijo:
—Señor, ya huele muy mal, pues lleva cuatro días.
Le dijo Jesús:
—¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
Retiraron entonces la piedra. Jesús, alzando los ojos hacia lo alto, dijo:
—Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sabía que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la muchedumbre que está alrededor, para que crean que Tú me enviaste.
Y después de decir esto, gritó con voz fuerte:
—¡Lázaro, sal afuera!
Y el que estaba muerto salió atado de pies y manos con vendas, y el rostro envuelto con un sudario. Jesús les dijo:
—Desatadle y dejadle andar.
Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que hizo Jesús, creyeron en él.
En los últimos días he oído blasfemar en dos ocasiones desde el estrado del Congreso de Diputados. Patxi López desde la tribuna de oradores pronunció a voz en grito las siguientes palabras: “Vamos a ver si se enteran de una vez, no hay ni gobierno, ni Estado, ni Dios que pueda decidir sobre el cuerpo y la vida de las mujeres”. Lo peor fue ver como la bancada socialista se puso en pie aplaudiendo fervorosamente cuando pronunció las palabras “NI DIOS”.
También el presidente de gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 8 de febrero, en una de las respuestas a la diputada Cuca Gamarra durante sesión de control que se celebraba en dicha fecha afirmó textualmente, aludiendo a quien se debía la bajada de la inflación: “parece ser que el mérito es del Espíritu Santo”.
Ningún creyente jamás pronunciaría dichas palabras, como tampoco lo haría cualquier persona medianamente ilustrada y educada y menos en un discurso parlamentario. Para un cristiano de a pie, como es mi caso, resulta muy difícil escuchar esas palabras sin que te saquen lo peor de ti mismo en ese momento. Se te pasan por la cabeza varias respuestas, porque tenemos los mismos bajos instintos que todo el mundo. Solo pensar en Cristo Rey que es la única autoridad verdadera que reconoce nuestra conciencia, te vuelve a situar y te conduce a exigir el respeto a Dios, pero desde nuestras convicciones de amar a todo el mundo, porque al mal se le vence con el bien. En el fondo tienen suerte.
Hoy me llama la atención esa simple frase. ¿Jesús, cómo sería recorrer las calles contigo?
Muchas veces el Evangelio dice que ibas por los caminos predicando, que Te parabas al borde para atender a alguien. Me imagino caminando contigo, tranquilamente, sin prisa por llegar, disfrutando de Tu compañía. Noto el sol en la piel, la tierra bajo mis pies, caminando entre los campos labrados. Saludamos a la gente, ayudas a los enfermos y, veo sus caras felices y esperanzadas al verte aparecer por el horizonte.
Llegamos luego a la casa de algún privilegiado que nos invita a todos a cenar. Comparto la mesa contigo: las risas, el pan. A Tu alrededor hay una alegría y una paz profunda que no puedo describir. No quiero estar en ningún otro lugar del mundo. Me siento tan afortunado…
Cuando terminamos de cenar Te retiras en soledad. Al principio me extrañaba, pero ahora ya se lo que haces… Oras, rezas por nosotros… rezas por mí. Cuando vuelves, nos sentamos cerca del fuego Tú y yo y hablamos tranquilamente de mi familia. Me preguntas por mi mujer, por mis hijos. No hay nada en el mundo que me haga más feliz. Me hace sentir importante para Ti. ¿Por quién si no has venido al mundo?
«El santo ejemplo de Jesucristo, que mientras estuvo en la tierra honró altamente a San José, obedeciéndole durante toda su vida , debería ser suficiente para inflamar todos los corazones de devoción a este santo» Amén. San Alfonso María de Ligorio
Oh nuestro S. José, guíanos en el camino de nuestra vida, sabes que tampoco es fácil… Intercede por todo este grupo y nuestras familias, derrama tu bendición y gracia, misericordia y valentía. ¡defiéndenos de todo mal, y amparados en la hora de nuestra muerte
Ayer Amistad en Cristo con María a un Nuevo Amanecer, celebramos nuestro encuentro Cuaresmal para preparar la Semana de Pasión.
Como sabéis nos lo dio el P. Carlos Melero. Javier Reyes Mora nos acompañó con sus bellas canciones religiosas llenas de amor a Dios. Compartimos también un café a media mañana.
Os tuvimos presentes ante el Señor a todos aquellos que no pudisteis asistir, a todas las personas que desde otros lugares de España y América formáis parte de nuestra Familia de Amistad en Cristo con María. Nos acompañó nuestra Madre Rosa María.
Os compartimos unas fotos del precioso encuentro. ¡Os esperamos para el próximo!